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Netanyahu buscará coalición de gobierno centrada en la economía

El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu / AP

El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu / AP

El primer ministro israelí, quien ayer triunfó en las elecciones generales, deberá enfrentar una mayor presión externa para reactivar el proceso de paz con los palestinos

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El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, presionado por el auge centrista en las elecciones legislativas, prometió buscar una amplia coalición de gobierno centrada en asuntos económicos y sociales, pero deberá enfrentar también una mayor presión externa para reactivar el proceso de paz con los palestinos.

Esa presión se hizo sentir de inmediato, con el llamado de dirigentes palestinos a desbloquear las tratativas de paz mediante un reconocimiento formal de Palestina por el próximo gobierno israelí.

Netanyahu, del derechista Likud, admitió que los israelíes enviaron un "mensaje claro" en los comicios, que consagraron como segunda fuerza política a un nuevo partido centrista, Yesh Atid (Hay Futuro).

"Los israelíes quieren que forme un gobierno que impulse tres grandes cambios de política interna: una mayor igualdad (de la obligación de cumplir con el servicio militar), un mayor acceso a la vivienda y cambios en el sistema de gobierno", dijo Netanyahu en una declaración radial.

La coalición del Likud con Ysrael Beitenu (del ultra nacionalista ex ministro de Relaciones Exteriores Avigdor Lieberman) obtuvo 31 escaños -once menos que en la legislatura saliente- de los 120 con que cuenta la Kneset (parlamento unicameral).

Yesh Atid, fundado hace menos de un año por el experiodista Yair Lapid, consiguió 19 escaños, seguido por los laboristas (centro-izquierda), con 17.

Los sondeos predecían un retroceso del Likud, pero preveían que esto sería en provecho de Hogar Judío, del dirigente del ultranacionalismo religioso Naftali Bennet. Pero esa nueva formación, con fuerte influencia entre los colonos de los territorios ocupados, quedó finalmente relegada al cuarto lugar, con 11 escaños.

De hecho, la Kneset quedó partida en dos: 60 diputados pertenecen al arco de la derecha y 60 al de partidos de centro y de izquierda.

Esa configuración contraría los planes de Netanyahu, que esperaba contar con una mayoría sólida para tener margen de maniobra ante cuestiones esenciales como el programa nuclear iraní y el proceso de paz con los palestinos.

El jefe de gobierno registró el golpe y dijo que se empeñaría en formar una coalición de gobierno "tan amplia como sea posible".

Yair Lapid basó su exitosa campaña en reivindicaciones económicas de la clase media y se declaró favorable a la generalización del servicio militar (que exonera por el momento a los religiosos) y a la reanudación de las negociaciones con los palestinos.

Todo ello podría obligar a Netanyahu a moderar sus posiciones, frenando sus reformas económicas de corte liberal y abriendo la puerta a nuevas discusiones de paz.

Los palestinos se dijeron dispuestos a apostar por un cambio de línea en el gobierno israelí, pero con una condición: el de ser reconocidos como Estado.

"Tras las elecciones en Israel, Palestina está dispuesta a trabajar con cualquier gobierno israelí que se forme, siempre y cuando cumpla con las resoluciones de la Asamblea General (de la ONU) que efectivizan el Estado de Palestina y las fronteras anteriores a 1967", dijo el ministro de Relaciones Exteriores palestino, Riyad al Malki, ante el Consejo de Seguridad de la ONU en Nueva York.

Los resultados definitivos de las elecciones se anunciarán dentro de una semana. El presidente Shimon Peres iniciará entonces consultas para determinar quién tiene las mayores posibilidades de formar la nueva coalición y debería sin sorpresas designar a Netanyahu para un tercer mandato, el segundo consecutivo.

Los analistas coinciden en que Netanyahu deberá ofrecer algún ministerio de primer rango a Ted Lapid, para gozar de alguna credibilidad externa.

"No hay ningún gobierno razonable —es decir, ninguno que no coloque a Netanyahu en una situación de paria internacional— sin Lapid", afirmó el analista Yosi Vertner en el diario Haaretz.

De hecho, las críticas internacionales contra la ampliación de las colonias judías en los territorios ocupados y la presión de Estados Unidos y Europa para reanudar las conversaciones con los palestinos deberían encontrar ahora mayor eco en el Parlamento israelí.

El conflicto, mientras tanto, volvió a cobrar su precio de sangre este miércoles, cuando una palestina de 21 años murió al ser alcanzada por disparos israelíes cerca de Hebrón, en el sur de Cisjordania, algún informaron fuentes médicas palestinas.

La policía israelí confirmó que una mujer había sido herida durante enfrentamientos entre palestinos, que lanzaban piedras, y soldados israelíes.

Otro tema que crea inquietud internacional es la política iraní, ya que Netanyahu, que acusa a la República Islámica de querer dotarse del arma nuclear, se dice dispuesto a recurrir a todos los medios para impedirlo.

Netanyahu, en sus primeras declaraciones, abrió la puerta a una amplia alianza de gobierno, pero reafirmó su determinación frente a la República Islámica, a la que acusa de querer fabricar una bomba atómica.

"El primer desafío al que estará confrontado el próximo gobierno sigue siendo y será impedir que Irán se dote del arma nuclear".