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Mursi acusa a restos de antiguo régimen de querer atacar democracia

Mohamed Mursi, presidente de Egipto / EFE

Mohamed Mursi, presidente de Egipto / EFE

El mandatario destacó que, en un principio, pensó en hacer reformas graduales en el país

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El presidente egipcio, Mohamed Mursi, acusó esta noche a los restos del anterior régimen de Hosni Mubarak de querer destruir la democracia en Egipto y apuntó que la polarización política es una de las principales amenazas para el país.

En su discurso a la nación para hacer balance de su primer año en el poder, Mursi reconoció haber cometido "muchos errores" que deben ser corregidos, pero también ha dicho que ha hecho "otras cosas correctas".

El mandatario destacó que, en un principio, pensó en hacer reformas graduales en el país, aunque con el tiempo se dio cuenta de que son necesarias reformas "no convencionales, profundas y rápidas".

En ese sentido, anunció que ha ordenado la creación de una Comisión Suprema para la Reconciliación Nacional, en el que estén representados todos los sectores de la sociedad egipcia.

Y, dirigiéndose a los cristianos egipcios, les dijo: "Somos compañeros en la misma nación".

Ovacionado por momentos ante un auditorio de clara representación islamista, Mursi destacó que la polarización amenaza la democracia en Egipto y que el retraso del crecimiento económico se debe a la falta de estabilidad.

Al respecto, argumentó que las continuas manifestaciones y los actos de violencia afectan a la recuperación económica, y que la estabilidad permitiría que el país prescindiera de préstamos extranjeros, en alusión indirecta al de 4.800 millones de dólares solicitado al Fondo Monetario Internacional (FMI).

También defendió la actual Constitución -aprobada a finales del año pasado en referéndum- y admitió que es necesario "consolidar la alternancia en el poder" dentro del sistema democrático, frente a quienes reclaman que renuncie y convoque elecciones anticipadas.

"La Constitución le concede al presidente menos prerrogativas que antes, lo que me satisface", aseguró el mandatario en su discurso, de dos horas y media de duración.

Aun así, agregó que ha ordenado la formación de un comité independiente que estudie posibles enmiendas a la Carta Magna.

El presidente egipcio llamó a la oposición a ser "fuerte y fiel" y a alejarse de los remanentes del régimen de Mubarak, al tiempo que lamentó que algunas personas hayan renunciado a ocupar cargos públicos que se les habían ofrecido.

En un guiño a los jóvenes, reconoció que nunca se les ha dado la oportunidad de desempeñar un papel en la sociedad. "Algo por lo que me disculpo. Me encargaré de que pronto lo tengan", adelantó Mursi.

Entre los problemas que afectan el país, el jefe de Estado egipcio consideró que algunos de ellos como la corrupción y la escasez de combustible son herencia de Mubarak.

"El anterior régimen causó grandes diferencias respecto a la justicia social", apuntó el mandatario, que repasó algunos de los últimos logros, como la subida salarial y el aumento de la llegada de turistas en comparación con el año pasado.

Además, criticó al excandidato presidencial y exprimer ministro Ahmed Shafiq, cuyo recurso contra los resultados de las pasadas elecciones presidenciales está estudiando la justicia, y acusó a varios jueces de haber participado en el fraude de comicios durante la era de Mubarak.