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Mueren cuatro guardias en atentado suicida contra el Estado Mayor en Siria

La nueva jornada de violencia también se cobró la vida de Maya Naser, corresponsal de la televisión oficial iraní en inglés "Press TV"

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Al manos cuatro guardias sirios murieron este miércoles en un doble atentado perpetrado por supuestos suicidas contra el cuartel del Estado Mayor de Defensa sirio en Damasco, y cuya autoría asumió uno de los grupos radicales islámicos que integran el frente rebelde contra el régimen de Bachar al Asad.

La nueva jornada de violencia también se cobró la vida de Maya Naser, corresponsal de la televisión oficial iraní en inglés "Press TV, muerto a causa de los disparos de un francotirador en la capital siria.

En el incidente, del que no se conocen detalles, también resultó herido Husein Murtada, director de la oficina que comparten en Damasco la citada cadena y la televisión oficial iraní en árabe Al Alam.

"Responsabilizamos a Turquía, Arabia Saudí y Catar de la muerte del periodista", dijo el director del Departamento de Información de PressTv, Hamid Reza Emadi, quien aseguró que "estos países aportan las armas y los militantes que matan a civiles, militares y periodistas" en Siria.

La plataforma opositora Observatorio Sirio de Derechos Humanos aseguró que ambos periodistas resultaron alcanzados en un tiroteo que se entabló alrededor de la sede del Estado Mayor, tras el atentado.

Naser es el décimo primer periodista que pierde la vida en Siria desde que en marzo de 2011 estallara una revuelta popular contra el régimen que dirige con puño de hierro Bachar al-Asad, que ha devenido en una guerra civil.

Cinco de ellos tenían nacionalidad siria y el resto eran extranjeros, entre ellos dos iraquíes, dos franceses, una británica y una japonesa.

La noticia de la muerte de Naser -que su cadena atribuyó a grupos terroristas- se conoció escasas horas después de que dos suicidas al volante de sendos coches bombas detonaran sus cargas explosivas junto a la sede del Estado Mayor sirio en Damasco, edificio que ya había sido atacado en dos ocasiones.

Según la agencia oficial de noticias Sana, al menos cuatro guardias murieron y otras catorce personas resultaron heridas a causa de las deflagraciones, a la que siguieron explosiones de menos intensidad y tiroteos, informaron a Efe por teléfono residentes en la zona.

El primer ataque, que se registró poco antes de las 07.00 hora local (04.00 GMT), causó, además, daños materiales y desató un incendio en una de las alas del edificio.

Un alto mando sirio explicó a la televisión oficial que los estallidos coincidieron con una ráfaga de disparos indiscriminados en las inmediaciones del lugar, situado en el céntrico barrio de Abu Rumaneh.

Las autoridades respondieron con fuego a los atacantes, a quienes persiguieron en las proximidades del lugar, agregó.

Pocos después, el grupo radical islámico "Ansar al islam" (Seguidores del islam), integrado en el rebelde Ejército Libre Sirio (ELS), se atribuyó la autoría del ataque.

De acuerdo con su relato, una de sus brigadas perpetró la acción, aunque sin mencionar la participación de posibles suicidas.

Esta es la segunda vez que esta sede militar es objetivo de un ataque tras el perpetrado el pasado 2 de septiembre, que causó cuatro heridos.

Además de este cuartel, los rebeldes atacaron el pasado 18 de julio la sede de la Seguridad Nacional, también en el centro de Damasco y asestaron uno de sus mayores golpes al régimen al acabar con la vida del entonces ministro sirio de Defensa, el Daud Abdela Rayiha.

También perdieron la vida el viceministro de Defensa y cuñado de Al Asad, Asef Shaukat, y un asistente presidencial.

En el frente de guerra, al menos 216 personas perdieron la vida en diferentes lugares de Siria, según cifras de los Comités de Coordinación Local.

De acuerdo con este grupo opositor, 107 de ellas perecieron en la localidad de Al Ziabia, en los alrededores de Damasco.

El Observatorio Sirio de Derechos Humanos rebajó esa cifra a 180 personas e incluyó entre ellas el hallazgo de 40 cadáveres, al parecer con signo de ejecución.

El conflicto fratricida en Siria volvió a ser protagonista este miércoles en la Asamblea de la ONU en Nueva York, después de que el presidente egipcio, Mohamad Mursi, pidiera a la ONU detener el "derramamiento de sangre en Siria"

El mandatario islamista se desmarcó, no obstante de la petición hecha el martes por Catar en favor de una intervención militar árabe en el país, y escenificó así una vez más la división de los árabes y de la comunidad internacional respecto al conflicto.

"Todos somos responsables por esta crisis. Es la tragedia de esta era, y nuestro deber es resolverla, (pero) sin someter al país a los peligros de la intervención militar a la que nos oponemos", afirmó Mursi.

En este sentido, el presidente egipcio invitó a todas las naciones a unirse al grupo de contacto para Siria que él mismo lanzó durante la cumbre de países islámicos en agosto, e integrado por Irán, Arabia Saudí, Turquía y el propio Egipto.