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Merkel busca compañero de baile para la próxima legislatura

La canciller alemana, Angela Merkel / EFE

La canciller alemana, Angela Merkel / EFE

De no lograrse esa mayoría de centro-derecha, la canciller tendría que sentarse a negociar una coalición con el Partido Socialdemócrata Alemán

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A pesar de la ventaja que los sondeos para las elecciones del 22 de septiembre otorgan a la canciller alemana, Angela Merkel, su partido, la CDU, necesitará un socio de gobierno, lo que mantiene abiertas las elecciones, y en vilo al país y a toda Europa.

La Unión Cristianodemócrata (CDU) de Merkel ha reiterado en varias ocasiones en las últimas semanas que aspira a reeditar su actual coalición con el Partido Liberal Alemán (FDP), pero para eso su socio minoritario necesitaría superar el mínimo legal del 5% de los votos, algo que no es totalmente seguro según los sondeos.

A la turbulenta legislatura del FDP -habitual partido bisagra- se suma la irrupción en el panorama político de los euroescépticos de Alternativa por Alemania (AfD), anclados en un caladero tradicionalmente liberal y que podrían lastrar sus resultados, aunque es incierto que logren entrar en el Bundestag (cámara baja).

De no lograrse esa mayoría de centro-derecha, Merkel tendría que sentarse a negociar una coalición con el Partido Socialdemócrata Alemán (SPD) del candidato Peer Steinbrück (una denominada "gran coalición" como la que encabezó entre 2005 y 2009), o con Los Verdes, para evitar verse expulsada de la cancillería, en la que lleva dos legislaturas.

A favor de la primera hablan su efectiva "gran coalición" de la primera legislatura -en la que Steinbrück fue ministro de Finanzas-, el actual respaldo ciudadano a esta opción y la ausencia de grandes diferencias en los programas electorales de las dos mayores formaciones, pese a las críticas del SPD a Merkel por la crisis europea y la precariedad laboral.

Steinbrück ha subrayado que él "no está disponible" para una "gran coalición", pero eso solo significa que su partido se vería obligado a defenestrarlo en el caso de que la CDU les tendiese la mano para formar gobierno, ya que el ala más moderada de los socialdemócratas apoya -en silencio- esta alianza.

La gran esperanza oficial del SPD es, no obstante, lograr una mayoría roji-verde de centro-izquierda como la que llevó al poder a Gerhard Schröder (1998-2005), con la introducción de un salario mínimo, la apuesta por las renovables, el aumento de las plazas de guardería y un impuesto para ricos como puntales del ideario político compartido.

No obstante, las últimas encuestas de intención de voto no dan lugar a mucho optimismo al centro-izquierda, ya que apuntan que la CDU obtendría un 40-41% por ciento de las papeletas, por el 23-26% de los socialdemócratas, el 10-13% de Los Verdes y el 5-6% de los liberales.

Las matemáticas y el pragmatismo político alemán podrían engendrar incluso combinaciones más arriesgadas, por lo inédito de las coaliciones a nivel estatal, lo heterogéneo de sus integrantes y la percepción de inestabilidad para la mayor economía de Europa.

Así, en Berlín se especula con coaliciones "semáforo", un tripartito en el que a los rojiverdes se le sumasen los liberales (a los que tradicionalmente se les asigna el color amarillo) o incluso una coalición "Jamaica", con la CDU (negro) aliada a ecopacifistas y liberales.

Otro trío con el que coquetea el sector más izquierdista del SPD es la coalición roji-roji-verde, que sumaría a socialdemócratas y verdes los apoyos -un 8% de los votos, según los sondeos- de La Izquierda, una formación de disidentes socialdemócratas y poscomunistas a la que casi todos los partidos han tachado de incapaces de gobernar.

Así las cosas, la campaña electoral discurre a nivel mediático por un plano más matemático que político, donde los periódicos y las televisiones dan preeminencia a los sondeos y los sumatorios de fuerzas frente a las diferencias programáticas, que tampoco son insalvables.

A esto se ha de sumar la campaña electoral de la CDU, basada en la imagen de Merkel -su principal activo- y en el mantenimiento de lo alcanzado -empleo en máximos, crecimiento económico, consolidación fiscal- frente a propuestas ideológicas y cambios desequilibrantes.