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Merkel busca una alianza frente al espionaje presionada por la oposición

Angela Merkel / EFE

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La estrategia de buscar aliados internacionales sin desairar a EE UU logró calmar la polémica el pasado verano, pero la oposición denuncia ahora que el Gobierno se contentó con las explicaciones de Washington

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El Gobierno alemán ha decidido reactivar su búsqueda de aliados en la comunidad internacional para frenar el espionaje de Estados Unidos mientras se suceden las críticas de la oposición, que acusa a la Cancillería de haber dado por zanjada la polémica este verano sin exigir garantías a Washington.

Según la edición dominical del Frankfurter Allgemeinen Zeitung, adelantada este sábado, el presidente estadounidense, Barack Obama, aseguró personalmente a la canciller, Angela Merkel, que él nunca tuvo conocimiento de que su móvil había sido pinchado por la Agencia Nacional de Seguridad (NSA), lo que supondría un reconocimiento indirecto de los hechos.

La Izquierda, principal partido de la oposición si prospera la gran coalición en la que trabajan Merkel y los socialdemócrata, reclamó hoy un pleno extraordinario del Bundestag (cámara baja) para debatir una moción de censura contra dos ministros claves del Gobierno: los responsables de Interior y de Cancillería.

"Ambos han fracasado estrepitosamente a la hora de proteger los derechos fundamentales" de los ciudadanos, subrayó en declaraciones al diario "Berliner Zeitung" el copresidente de esta formación, Bernd Riexinger.

A su juicio, habría una mayoría a favor de esa moción entre los diputados de La Izquierda, los Verdes y los socialdemócratas, aunque estos últimos, inmersos en las negociaciones para formar gobierno con los conservadores, mantienen un perfil bajo en la polémica.

El líder del grupo parlamentario, Frank-Walter Steinmeier, se limitó a señalar hoy que todavía hay muchas preguntas sin respuesta, la principal, si la Casa Blanca tenía conocimiento de las actividades de sus servicios secretos o si éstos han funcionado durante años sin control.

Ante las peticiones de la oposición, el presidente del grupo parlamentario de la Unión Cristianodemócrata (CDU), Volker Kauder, en declaraciones al Welt am Sonntag, avanzó que el escándalo sólo podrá ser tratado en el seno de la comisión de secretos oficiales, y rechazó una comisión de investigación.

En opinión de los Verdes, es la propia Merkel quien debe comparecer en esa comisión de secretos.

La nueva presidenta de esta formación, Simone Peter, abogó además en una entrevista al diario Tagesspiegel am Sonntag por suspender las negociaciones para un acuerdo de libre comercio con EE UU.

Tras dejar claro su enfado por el presunto espionaje de su móvil, Merkel guardó hoy silencio y relanzó la estrategia que inició este verano, cuando se publicaron informaciones sobre un presunto espionaje masivo por parte de EE UU a ciudadanos alemanes, gobiernos e instituciones de la Unión Europea.

Cancillería defendió entonces la necesidad de que los socios europeos fijaran normas comunes de protección de datos y ahora, junto a Francia, se dispone a impulsar de aquí a fin de año la negociación con Washington para consensuar un marco de trabajo para los servicios secretos.

De forma paralela, trabaja con Brasil en una resolución para que la Asamblea General de la ONU se pronuncie en contra del espionaje y en defensa de la protección a la privacidad y las comunicaciones.

La estrategia de buscar aliados internacionales sin desairar a Estados Unidos logró calmar la polémica el pasado verano, pero la oposición denuncia ahora que el Gobierno se contentó con las explicaciones de Washington sin exigirle verdaderas garantías de protección para la intimidad de los ciudadanos.

Hasta el comisionado del Gobierno alemán para la protección de datos y la libertad de la información, Peter Schaar, cuestionó hoy la actuación en los últimos meses de los ministros de Cancillería, Ronald Pofalla, y de Interior, Hans-Peter Friedrich.

"Las revelaciones de Edward Snowden no fueron tomadas en serio", manifestó.

La industria alemana también mostró su preocupación por las últimas informaciones y exigió al Gobierno que de los pasos necesarios para proteger a las empresas, pero sin poner en peligro el futuro tratado de libre comercio con EE UU.

"La confianza está bien, pero está claro que es urgente contar con más controles", subrayó el presidente de la Federación de la Industria Alemana (BDI), Ulrich Grillo, en declaraciones a la edición digital del semanario Der Spiegel,

Por su parte, la Fiscalía reaccionó a la petición de La Izquierda y los Verdes para que Alemania acoja en su territorio al exanalista de la NSA Edward Snowden y lo incluya en un programa de protección de testigos,

El fiscal federal, Harald Range, descartó citar a Snowden como testigo porque no hay un procedimiento formal abierto por el supuesto pinchazo del teléfono de la canciller, aunque sí se están recogiendo datos al respecto.