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Medina inyecta optimismo en el país pero olvida el candente tema migratorio

Danilo Medina, presidente de República Dominicana | EFE

Danilo Medina, presidente de República Dominicana | EFE

El gobernante dominicano, el 27 de febrero pasado, mostró sus memorias laborales del último año con ilusión y un discurso repleto de datos que generan certidumbre y dejaron constancia de la eficiencia de su trabajo, supo transmitir las oportunidades que presenta el país, el progreso y también un futuro esperanzador

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El presidente dominicano, Danilo Medina, rindió cuentas en la Asamblea Nacional con cantidad de logros e indicadores que generan confianza pero olvidó tratar el tema más candente y polémico del último año dentro y fuera del país, el asunto migratorio que afecta, en especial, a los haitianos.

El gobernante, el 27 de febrero pasado, mostró sus memorias laborales del último año con ilusión y un discurso repleto de datos que generan certidumbre y dejaron constancia de la eficiencia de su trabajo, supo transmitir las oportunidades que presenta el país, el progreso y también un futuro esperanzador.

Sin embargo, Medina no mencionó la sentencia del Tribunal Constitucional que estableció en septiembre pasado los criterios para adquirir la nacionalidad dominicana, y que afecta en gran parte a los descendientes de haitianos residentes en República Dominicana, muchos de ellos sin los documentos en regla.

Dicha sentencia fue la que generó el "diálogo histórico" abierto con Haití, para el que Medina sí reservó, eso sí, solo tres frases del largo discurso de más de una hora y media que mantuvo. Un olvido de gran relevancia.

No hubo referencia a la organización del sistema migratorio, ni a la implementación del Plan de Regularización de Extranjeros, una de las medidas establecidas a raíz de la sentencia del Constitucional.

Tampoco las páginas de su discurso contenían alusión alguna al proyecto de ley de naturalización que prepara el Gobierno y que anunció en la primera reunión del diálogo bilateral que mantienen Haití y la República Dominicana.

No obstante, tal vez fruto de la improvisación, se refirió a ésta como un compromiso adquirido con organismos internacionales que presentará al Congreso.

Volviendo a la materia que sí llevaba escrita el presidente en su discurso, tal y como indicó el mandatario dominicano, en el país ha crecido la minería, la industria nacional, las zonas francas, los servicios, las finanzas y seguros, y el resultado de la balanza global de pagos terminó con superávit.

Un país que quiere crecer debe apostar por inversiones productivas y estimular el apetito inversor extranjero ofreciendo estabilidad institucional y económica.

Esto el Gobierno dominicano lo ha entendido, y Medina hizo hincapié en los micros, pequeños y medianos empresarios como pieza clave del desarrollo económico. A nadie se le escapa que el comercio y las inversiones cada vez son más importantes para un país que avanza hacia el desarrollo.

La economía ha crecido un 4,1 por ciento, "aún más de lo que se había previsto", expresó Medina, quien también aseguró que ha sido percibido por los inversores.

Así es, según lo transmitió esta semana el presidente del Banco Popular Español, Ángel Ron Güimil, cuando expresó, tras visitar a Medina, que la entidad busca estrechar y fortalecer los lazos con la comunidad empresarial local y que sus directivos están ilusionados con las perspectivas económicas de la República Dominicana.

Aún con todo esto, la riqueza se distribuye mal, siguen siendo enormes las diferencias entre ricos y pobres.

Alberto Navarro, embajador de la Unión Europea en la República Dominicana (organismo que más ayuda dona al país, más de la mitad de subvenciones que llegan, las da la UE), apuntó a EFE que aunque no lo parezca por el reparto de la riqueza, República Dominicana "es el país de Latino América que más ha crecido en los últimos 30 años", en cuanto a crecimiento del PIB y renta per cápita.

Durante el discurso de Medina, hubo guiños a las mujeres, a los empresarios, a las clases con menos recursos, y en general al pueblo dominicano, al que recordó que el Gobierno ha defendido con contundencia "nuestra soberanía nacional" cuando ha sido necesario.

Y así lo hizo recientemente en la II Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños ante los pronunciamientos de algunos jefes de Estado de la región en contra de la sentencia de la que no habló Medina, el 27 de febrero, ante la Asamblea Nacional.

Medina es el mandatario mejor valorado en toda América, según encuestas internacionales, y también los dominicanos tienen una buenísima percepción del presidente, producto precisamente de las acciones que centraron su discurso, como la campaña de alfabetización, el apoyo a agricultores o el cuatro por ciento del PIB destinado a educación.

Pero no hubo mención para la corrupción, uno de los principales obstáculos para el desarrollo económico y la justicia distributiva de un país, teniendo en cuenta que el último informe de la ONG Transparencia Internacional (TI), que plasma la realidad de la corrupción, indica que la República Dominicana es uno de los 177 países estudiados que más empeoró en 2013, sólo por detrás de Guatemala y Panamá.