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Matthei aprieta el acelerador para remontar las elecciones chilenas

La candidata presidencial chilena de la Alianza, Evelyn Matthei | EFE

La candidata presidencial chilena de la Alianza, Evelyn Matthei | EFE

La candidata oficialista perdió la primera vuelta de los comicios presidenciales, celebrada el 17 de noviembre, al obtener el 25,01 % de los votos, frente al 46,7 % de la exmandataria y candidata opositora, Michelle Bachelet

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La candidata oficialista chilena, Evelyn Matthei, protagonizó una agitada campaña para la segunda vuelta de las elecciones del domingo durante la cual cambió de eslogan y renovó a su equipo de colaboradores, buscó el voto de los evangélicos y quedó muda a causa de una afonía.

Matthei perdió la primera vuelta de los comicios presidenciales, celebrada el 17 de noviembre, al obtener el 25,01 % de los votos, frente al 46,7 % de la exmandataria y candidata opositora, Michelle Bachelet.

Esos resultados forzaron a la candidata de la Alianza de la derecha oficialista a dar un golpe de timón en su estrategia electoral para la segunda vuelta, aunque algunas de sus acciones generaron polémica y animaron el debate político durante las últimas semanas.

La primera medida de Matthei para tratar de remontar fue sumar a su equipo de campaña a un grupo de políticos del ala más liberal de la derecha, con la misión de atraer a los jóvenes y al 50 % del electorado que no votó en primera vuelta.

El alcalde Rodrigo Delgado y los diputados Karla Rubilar y Felipe Kast tomaron las riendas de la campaña en detrimento de Joaquín Lavín, una de las figuras emblemáticas de la derecha más conservadora y que en 2000 fue derrotado en las presidenciales por Ricardo Lagos.

La supuesta apertura ideológica de Matthei y su equipo quedó en entredicho pocos días después, cuando la candidata participó en una celebración en el principal templo evangélico del país.

Durante su discurso, Matthei arremetió contra el supuesto laicismo que promueve Bachelet y reafirmó su oposición al aborto y al matrimonio entre personas del mismo sexo.

"Yo me comprometo a seguir en nuestro futuro Gobierno -si Dios quiere que yo llegue ahí- a que no se hará nada que vaya en contra de lo que la Biblia señala: el matrimonio es entre un hombre y una mujer y la vida se cuida desde el momento de la concepción hasta la muerte natural", dijo la exministra de Trabajo.

Además, Matthei pidió el voto de los evangélicos, que representan cerca del 17 % de la población chilena, y les advirtió que se atuvieran las consecuencias si no lo hacían.

"Si el día de mañana tenemos un país absolutamente laico, no lloren cuando no han tratado de parar este movimiento, cuando podían hacerlo durante su voto", llegó a decir.

Las palabras de la candidata fueron ampliamente criticadas por distintos sectores políticos y sociales, que recordaron que Chile es un Estado laico desde 1925.

Matthei también decidió retocar su programa electoral con nuevas propuestas y cambió el eslogan que aparecía en vallas y carteles publicitarios.

La candidata apostó por el "Sí se puede", un guiño al "Yes we can" de la campaña presidencial de Barack Obama en 2008 en EE.UU.

En el ámbito programático, incluyó 30 nuevas propuestas a su lista de compromisos electorales para beneficiar a la clase media y proteger a los consumidores frente a los "abusos" de las empresas y las instituciones financieras.

Con ese giro, Matthei buscó acercarse a los votantes de candidatos que perdieron en la primera vuelta, como el independiente Franco Parisi y el ecologista Alfredo Sfeir, a pesar de que ambos han mostrado pública y explícitamente su apoyo en la segunda vuelta a Bachelet.

Otro factor que agitó la campaña electoral de Matthei fue la reunión que el senador oficialista Antonio Horvath mantuvo con Bachelet, en la que dijo tener mayor "sintonía" con las propuestas de la Nueva Mayoría que postula a la exmandataria (2006-2010) que con las de los conservadores, el grupo político al que él pertenece.

Horvath, senador por la región patagónica de Aysén, dijo que coincide en puntos centrales con el programa de Bachelet, como la elaboración de una nueva Constitución, el fin del lucro en la educación privada y la oposición a la construcción de grandes presas hidroeléctricas en su zona, como el proyecto Hidroaysén.

El senador se reunió posteriormente con Matthei para poner paños fríos al asunto, pero su comportamiento causó malestar en la Alianza, que incluso analizó la posibilidad de expulsarle de Renovación Nacional, uno de los partidos de la coalición gobernante.

Y si la campaña ya era de por sí bastante ardua para Matthei, la candidata además sufrió una faringitis que la dejó sin voz y la mantuvo apartada de las actividades de campaña durante cinco de los 28 días que duró la segunda vuelta.

Reapareció en público el 2 de diciembre en una reunión con el presidente de la Conferencia Episcopal, Ricardo Ezzati, aunque la candidata, aún afónica, se vio obligada a charlar virtualmente con el arzobispo de Santiago empleando su ordenador portátil.

A pesar de esas trabas e inconvenientes, Matthei está "absolutamente convencida" de que ganará las elecciones.

El domingo los chilenos tendrán la última palabra.