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Mali descarta un acuerdo de paz con los grupos islamistas

El jefe de la diplomacia maliense insistió en que es necesario que la zona del norte de su país pueda crear una "una economía de sustitución" / AP

El jefe de la diplomacia maliense insistió en que es necesario que la zona del norte de su país pueda crear una "una economía de sustitución" / AP

El jefe de la diplomacia maliense insistió en que es necesario que la zona del norte de su país pueda crear una "una economía de sustitución" que reemplace a la "economía criminal"

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El ministro de Exteriores de Mali, Tiéman Hubert Coulibaly, aseguró que su país no buscará un acuerdo de paz con los cerca de 8.000 "narco-yihadistas" a quienes combaten en el norte con el Ejército francés y abogó por estabilizar la región y dotarla de "una economía de sustitución" a la subsistencia criminal.

"Hemos intentado construir una democracia que han destruido los grupos narco-yihadistas", declaró Coulibaly en una conferencia pronunciada en la universidad Science-Po de París, donde aseguró que una paz entre Mali y Al Qaeda del Magreb Islámico (AQMI) "no es posible".

El jefe de la diplomacia maliense insistió en que es necesario que la zona del norte de su país pueda crear una "una economía de sustitución" que reemplace a la "economía criminal" que actualmente impera en ese área que atraviesa el desierto del Sahel.

"No construiremos ninguna zona económica próspera en una área inestable", subrayó Coulibaly ante varios cientos de estudiantes de ciencias políticas, a quienes explicó que los insurgentes pagan entre 300 y 600 euros al mes a cada rebelde, algunos de ellos niños de 12 años armados con fusiles de asalto AK47.

Según Coulibly, el tráfico de drogas y el contrabando les sirve a estos grupos, además, para pagar caros los productos locales y crear "vínculos con la población", quien agregó que los yihadistas "han reclutado (guerrilleros) en Senegal, en Gambia... incluso en París".

"Están lejos de ser 500 o 600" insurgentes, como "hace diez años", lamentó Coulibaly, que cifró el número de rebeldes en cerca de 8.000.

Cuando los islamistas iniciaron la ofensiva que a la postre provocaría la intervención de las fuerzas armadas francesas, intentaron descender desde el norte hacia Bamako con una columna de 168 vehículos y desde Tombuctú hacia el este con otra de 200 vehículos, precisó.

"La justicia es la clave de la reconciliación", aseguró el titular de exteriores de Mali, que subrayó también la importancia de que se forme adecuadamente al ejército de su país.

"Hay que decir la verdad. Hemos fracasado en la construcción de nuestro ejército. Nosotros y los países de la región. Hay que reconstruirlo", dijo Coulibaly, quien señaló que el camino para impedir presuntas exacciones de las tropas de Bamako pasa por formar a los militares también en aspectos como el respeto a los derechos humanos.

Por último, el ministro maliense recalcó que todos los países vecinos "contribuyen con tropas" a la ofensiva contra los insurgentes y destacó que mantienen "relaciones excelentes con los otros países africanos".

Por ello, destacó la necesidad de lograr una "mayor integración" entre los países de la región para hacer frente a amenazas que les afectan a todos.

Entre ellos Argelia, "país amigo de Mali con el que se coopera en el plano militar desde hace tiempo" al que le afecta la inestabilidad en Mali.

Argelia contribuye en el plano militar, autorizando, por ejemplo, el paso sobre su espacio aéreo de aviones franceses Mirage que participan en los bombardeos contra los enclaves donde se refugian los islamistas, dijo Coulibaly.