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Lampedusa revela las carencias de las políticas migratorias en la UE

Al menos 93 inmigrantes murieron al tratar de ingresar a Lampedusa / AP

Al menos 93 inmigrantes murieron al tratar de ingresar a Lampedusa / AP

La falta de una política común europea para la inmigración ilegal y la resolución solo parcial del control de las fronteras marítimas a través de Frontex como respuesta al por qué no se evitan tragedias como las de Lampedusa

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Los naufragios en Lampedusa (Italia) han revelado las carencias de una UE que no se ha dotado de una política común para la inmigración ilegal y que, en periodo pre-electoral europeo, vive un recrudecimiento de la situación por los éxodos fruto de la primavera árabe.

Analistas, eurodiputados y otras fuentes europeas subrayan la falta de una política común europea para la inmigración ilegal y la resolución solo parcial del control de las fronteras marítimas a través de Frontex como respuesta al por qué no se evitan tragedias como las de Lampedusa, que ha dejado alrededor de 400 muertos en el mediterráneo en apenas dos semanas.

La ministra italiana de Integración, Cécile Kyenge, dijo hoy en la Eurocámara que "ha llegado el momento de cambiar las leyes de inmigración en la Unión Europea" tras las tragedias vividas en Lampedusa en las últimas semanas.

Sin embargo, en el último borrador de la cumbre europea del 24 y 25 de octubre, los jefes de Estado y Gobierno señalan su pena por lo sucedido pero postergan la toma de nuevas decisiones hasta junio de 2014.

Según ese borrador, susceptible aún de ser modificado, los Veintiocho dedican un párrafo a la cuestión de las medidas a tomar a nivel europeo en cuestiones de inmigración y un punto de la agenda solicitado por Italia y Francia, aunque no incluye medidas concretas.

Al analista del European Policy Center (EPC) Yves Pascouau no le sorprende la previsible falta de nuevas decisiones de esa próxima cumbre pues "los países no quieren legislar la cuestión de la política de inmigración a nivel europeo porque no quieren ceder soberanía en un asunto como las condiciones en las que se da entrada a un extranjero".

"Si la cuestión ya era sensible hace una década, tras la crisis económica y las elecciones europeas a la vuelta de la esquina, aún más", apuntó.

La eurodiputada española Teresa Jiménez Becerril (PP) señaló que lleva toda la legislatura oyendo hablar del drama de los botes "pero cada invierno, en cuanto bajan las temperaturas y decae la llegada de pateras, el tema se olvida sin haberse solucionado".

Para la europarlamentaria popular "es una pena" que se piense en modificar la legislación "siempre a 'posteriori', cuando ya es tarde para evitar la tragedia".

Para la eurodiputada española María Muñiz (PSOE), la UE "solo ha gestionado la inmigración regular pero no ha legislado sobre el hecho propio de la globalización de la inmigración y el movimiento de personas por el mundo".

"Pese a la crisis, somos el continente más rico y eso atrae a la población que vive sumida en la pobreza y en conflicto. Hay que dar respuesta porque solo hay que mirar las cifras: en 2012 hubo hasta 72.000 intentos de cruzar la frontera europea de forma clandestina", señaló la eurodiputada.

Muñiz denunció que existan legislaciones "que atentan contra las vidas humanas y que castigan, como en Italia, que un grupo de pescadores puedan rescatar a náufragos en el mar".

Desde UPyD, el eurodiputado español Francisco Sosa Wagner dijo que "no hay que perder de vista cuál es el problema más importante de la inmigración ilegal a Europa, y es que hay países africanos cuyos gobernantes son incapaces de darle de comer a los ciudadanos".

"Vemos todas las armas disparándose contra las instituciones europeas tras Lampeusa pero hay que tener en cuenta el problema de origen, que son los Estados que no cumplen con sus obligaciones y las mafias organizadas que juegan con la vida de la gente en el norte de África", dijo.

La Eurocámara pedirá la próxima semana en Estrasburgo que en 2014 se aumente en 2,5 millones de euros (respecto a la propuesta de la Comisión Europea de 8,3 millones) el presupuesto para la agencia de control de fronteras marítimas (Frontex).

Los recursos de los que se dota cada operación de la agencia, como helicópteros o embarcaciones, son prestados voluntariamente por los Estados, principalmente por los del sur.