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Irán prohibió a sus ciudadanos peregrinar a La Meca

La suspensión de este peregrinaje es un paso sin precedentes en la República Islámica y refleja las crecientes tensiones entre Teherán y Riad, enemigos directos en todos los conflictos regionales y máximos representantes respectivamente del Islám chiíta y sunita, ramas divergentes y en muchos casos opuestas del credo musulmán

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Ningún iraní participará este año en el tradicional peregrinaje anual a La Meca debido a las tensiones entre Teherán y el gobierno de Arabia Saudí, anunciaron hoy las autoridades de la República Islámica, que responsabilizaron a los árabes de haber "saboteado" el diálogo por dicha cuestión.

El ministro iraní de Cultura y Guía Islámica, Alí Janatí, afirmó que "el terreno no está preparado para que los peregrinos iraníes" puedan realizar el viaje ritual a la ciudad santa de los musulmanes e indicó que "el tiempo se perdió" para poder encontrar una solución a ese problema este año.

"Hicimos todo lo posible, pero fueron los saudíes los que lo sabotearon (los diálogos)", añadió el ministro en declaraciones recogidas por la agencia oficial iraní IRNA, cuya cartera se ocupa entre otras cosas de gestionar la logística de las decenas de miles de iraníes que cada año viajan a La Meca para cumplir con el denominado Hach, uno de los pilares básicos del Islam.

La suspensión de este peregrinaje es un paso sin precedentes en la República Islámica y refleja las crecientes tensiones entre Teherán y Riad, enemigos directos en todos los conflictos regionales y máximos representantes respectivamente del Islám chiíta y sunita, ramas divergentes y en muchos casos opuestas del credo musulmán.

Los enfrentamientos entre ambos gobiernos ya llevaron el año pasado a cancelar los viajes organizados iraníes a La Meca para las peregrinaciones menores, es decir, aquellas que se realizan fuera del mes santo prescrito por el profeta Mahoma a sus fieles.

Según denunciaron las autoridades iraníes, en esta ocasión Arabia Saudí se negó en redondo a pactar con ellos algún tipo de arreglo para el procesamiento de las visas para los peregrinos, los permisos para el transporte aéreo y cuestiones sobre la seguridad de los viajeros.

Entre otros asuntos, el cierre el pasado mes de enero de la embajada saudí en Teherán tras ser asaltada por un grupo de manifestantes, llevó a las autoridades árabes a exigir que los peregrinos iraníes soliciten sus visas en un tercer país.

Además, también exigieron que los iraníes viajaran en compañías aéreas de terceros países rumbo a La Meca.

Las cuestiones sobre la seguridad de los iraníes en Arabia Saudí tampoco fueron atendidas, un asunto que levanta especial resquemor en Irán después de que 464 de sus compatriotas murieran el año pasado en la estampida que se produjo en La Meca durante el ritual del Hach y que causó la muerte de más de 1.000 personas.

Tras esa tragedia, las autoridades iraníes criticaron duramente a la monarquía saudí, a quien acusaron de mala gestión e incompetencia en su trato a los peregrinos, unos ataques orientados a dañar el prestigio saudí como guardianes y gestores del santuario de La Meca, y a tratar de restarle influencia regional.