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Kerry convenció a israelíes y palestinos de sentarse a la mesa de diálogo

El secretario de Estado de EE UU, John Kerry / EFE

El secretario de Estado de EE UU, John Kerry / EFE

El jefe de la diplomacia estadounidense no ha delineado aún un calendario para las conversaciones entre israelíes y palestinos que anunció el viernes al cierre de su visita, durante una conferencia de prensa en Jordania

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El secretario de Estado de EE UU, John Kerry, logró convencer a israelíes y palestinos para sentarse en la misma mesa gracias a un extremo silencio en torno a sus maratonianos esfuerzos, y mantiene esa fórmula al preparar las conversaciones que tendrán lugar en Washington, aún sin fecha fija.

Kerry, que llegó a su hogar en Boston (Massachusetts) la madrugada del sábado tras su sexto viaje a Oriente Próximo en cuatro meses, no ha delineado aún un calendario para las conversaciones entre israelíes y palestinos que anunció el viernes al cierre de su visita, durante una conferencia de prensa en Amán (Jordania).

Si bien Kerry adelantó entonces que las conversaciones preliminares se producirían en Washington "en la próxima semana más o menos", fuentes oficiales israelíes citadas hoy por los medios de ese país indicaron que es probable que ese primer encuentro se retrase, debido a la logística que requiere.

También permanecen en secreto los términos que sustentarán el primer intento de reiniciar las negociaciones en tres años, desde que otro esfuerzo de sentar a las dos partes a la mesa fracasara en 2010 después de sólo tres semanas de encuentros.

El ministro israelí de Relaciones Internacionales y Asuntos Estratégicos, Yuval Steinitz, desveló el sábado un único punto de esa base para las negociaciones: la liberación por parte de Israel de un número limitado de presos palestinos.

Precisamente porque Israel no había anunciado aún esa liberación de prisioneros, y por lo delicado del asunto, fue por lo que Kerry decidió no dar apenas ningún detalle sobre el acuerdo o su calendario, según dijo al diario New York Times un alto funcionario involucrado en las conversaciones, que pidió el anonimato.

Kerry quiere que Israel tome acciones en ese terreno y, si es posible, que Palestina corresponda con alguna medida como el compromiso de postergar su campaña de reconocimiento en organismos internacionales, señaló la misma fuente.

El comienzo del proceso enfrenta otro obstáculo: el desacuerdo en torno a si tomar como base las fronteras de 1967, una posibilidad que Israel ya ha rechazado de pleno y que se trataba de la principal demanda palestina en el proceso de conversaciones de mediación de Kerry.

Consciente de los incontables intentos de deshielo que fracasaron por tratar de abarcar demasiado, el Departamento de Estado está tratando de rebajar las tensiones en torno a ese punto y comenzar el proceso cuanto antes, para abordar ese asunto más adelante.

"Lo más probable es que al comienzo hablen sólo sobre el proceso, de una agenda. No creo que vayan a sentarse y dibujar líneas en un mapa", señaló al Times un alto funcionario del Departamento de Estado, que pidió el anonimato.

Según algunos medios estadounidenses, Kerry está planteándose nombrar un enviado especial que se encargue del día a día en las conversaciones directas y sirva como homólogo de los negociadores israelí, Tzipi Livni, y palestino, Saeb Erekat.

Hasta ahora, Kerry se había mostrado reticente a delegar en un subordinado las negociaciones, a las que ha dedicado incontables reuniones y llamadas telefónicas en los seis meses que lleva en el cargo.

"El primer paso era devolver a las partes a la mesa, y ahora Kerry va a determinar la combinación adecuada de protagonistas que trabajarán con las partes, sabiendo que va a ser algo que no puede llevar él mismo sobre sus hombros día sí o día no", señaló hoy una fuente cercana al proceso al diario digital Al-Monitor.

Esa fuente indicó que Kerry tiene en mente a Martin Indyk, ex embajador estadounidense en Israel y ex enviado de EE UU para Oriente Próximo, que actualmente preside el centro de estudios Brookings, si bien aún "no ha tomado ninguna decisión".

Los enormes esfuerzos del titular de Exteriores para reanudar un proceso estancado durante décadas han sido bien recibidos por los analistas en Washington, que valoran el inicio del proceso con cautela pero con un tono algo más optimista que en otros intentos.

"Ha conseguido meterles en la piscina", señaló al Times David Makovsky, que dirige un proyecto sobre el proceso de paz en el Instituto de Washington para Política de Oriente Próximo.

"Ahora están en la parte que no cubre, y tendrán que nadar hacia aguas más profundas, y eso puede ser traicionero. Pero sigue siendo todo un logro que les haya metido en la piscina", agregó.