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Kenia celebra medio siglo de independencia

El epicentro de la celebración del Jubileo de Oro se fijó en el estadio de Kasarani, a las afueras de Nairobi, donde el presidente keniano, Uhuru Kenyatta, encabezó la ceremonia

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Kenia celebró medio siglo de independencia del Reino Unido con una multitudinaria ceremonia a la que asistieron unas 60.000 personas, incluida una veintena de jefes de Estado, con el reto pendiente de alcanzar "la tierra prometida".

El epicentro de la celebración del Jubileo de Oro se fijó en el estadio de Kasarani, a las afueras de Nairobi, donde el presidente keniano, Uhuru Kenyatta, encabezó la ceremonia, marcada por cánticos populares, vistosas danzas tradicionales y paradas militares.

En un día frío que amaneció lluvioso y se tornó gris por las nubes que cubrieron el cielo de Nairobi, el color y el calor emanó de las gradas del estadio, donde miles de ciudadanos, pertrechados de banderitas nacionales, cantaron y bailaron sin descanso.

La aerolínea de bandera keniana, Kenya Airways, que se define como "el orgullo de África", rompió la monotonía celestial con la exhibición área de una de sus últimas adquisiciones, el Boeing 777-300ER, que sobrevoló el campo de Kasarani.

En el palco de autoridades, una veintena de jefes de Estado -entre ellos los presidentes de Nigeria, Goodluck Jonathan; República Democrática del Congo (RDC), Joseph Kabila; y Uganda, Yoweri Museveni; Tanzania Jakaya Kikwete- disfrutó del espectáculo.

La fiesta del "cumpleaños" de Kenia empezó ya la pasada medianoche, cuando Kenyatta presidió el izado simbólico de la bandera nacional en los Jardines Uhuru de Nairobi.

El mandatario recreó así el acto que, hace cincuenta años, lideró su padre, el héroe de la independencia y primer presidente del país, Jomo Kenyatta, quien arrió la bandera británica, izó la enseña keniana y marcó ese punto con la plantación de un árbol.

En un discurso pronunciado la pasada medianoche ante miles de personas en los Jardines Uhuru, Kenyatta recordó que el gesto de su padre significó "la conclusión del horror, la humillación, el dolor y el sufrimiento del colonialismo".

"La lucha tuvo éxito. Nuestra unidad y soberanía habían prevalecido. La independencia estaba por llegar y, finalmente, fuimos dueños de nuestro propio destino", agregó el jefe de Estado.

El 12 de diciembre de 1963, la Colonia y Protectorado de Kenia se disolvió y dio paso a la República de Kenia, tras casi setenta años de dominio británico.

Sin embargo, el régimen empezó a resquebrajarse años atrás con la rebelión "Mau Mau", surgida en la tribu kikuyu, la más numerosa de Kenia y oriunda de la fértil Provincia Central, donde miles de personas perdieron sus tierras, entregadas a los colonos blancos.

Las protestas contra las expropiaciones evolucionaron hacia la exigencia de libertad e independencia para acabar con el trabajo forzoso, los bajos salarios, los agobiantes impuestos y la discriminación racial implantados por las autoridades británicas.

En las últimas cinco décadas, Kenia ha acometido un proceso de modernización -iniciado durante el régimen colonial- que ha convertido al país en la potencia económica de África Oriental y en el paraíso de millones de visitantes aficionados a los safaris.

Además, la nación ha disfrutado de una paz inédita en otros estados de su entorno, como Somalia, y de una relativa estabilidad sociopolítica, amén de constituir uno de los pocos países de África Subsahariana que no ha padecido el Gobierno de una junta militar.

Con todo, Kenia afronta todavía ingentes desafíos, como la erradicación de la pobreza, la desigualdad social y la división étnica que desencadenó la violencia postelectoral de 2007/2008, causante de unos 1.300 muertos.

"Aunque hemos dado importantes pasos de gigante como nación, afrontemos la realidad. Aún debemos alcanzar la tierra prometida", admitió Uhuru Kenyatta, en el discurso dirigido hoy al país en Kasarani.

El propio Kenyatta -al igual que su vicepresidente, William Ruto- encara también un reto personal de repercusión nacional: un juicio en 2014 ante la Corte Penal Internacional por supuestos crímenes de lesa humanidad cometidos durante la citada violencia postelectoral.

En la celebración del quincuagésimo "cumpleaños" de su independencia, Kenia quiso también rendir tributo al luchador africano por la libertad más famoso, el expresidente sudafricano Nelson Mandela, fallecido hace una semana a los 95 años.

"No hay duda de que Mandela seguirá siendo, después de su muerte, una inspiración para todas las personas en el mundo que velan por la humanidad y la libertad", afirmó Kenyatta, al subrayar que la lucha de Kenia por la independencia "aportó inspiración" al expresidente.

Acto seguido, el estadio de Kasarani guardó un respetuoso minuto de silencio en honor de Nelson Mandela, definido por Kenyatta como "uno de los líderes más grandes de la historia". EFE

pa/jg