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Karla Jacinto, la joven mexicana que fue violada 43000 veces

Karla Jacinto, de 23 años de edad, ahora es una defensora directa contra el tráfico de personas | Foto: Cortesía

Karla Jacinto, de 23 años de edad, ahora es una defensora directa contra el tráfico de personas | Foto: Cortesía

La víctima contó que recibía múltiples hálagos de un hombre que después se encargó de prostituirla 

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Karla Jacinto, de 23 años de edad, contó su dolorosa historia con la esperanza de crear conciencia sobre el tráfico de personas, que está destruyendo la vida de un sinfin de víctimas en todo el mundo. 

Jacinto venía de una familia disfuncional. "Fui abusada y maltratada desde que tenía cinco años por un pariente”, reveló la mexicana a CNN.

A los 12 años de edad, un hombre se le acercó en la calle, donde ella disfrutaba con sus amigos. Con palabras amables, la engañó y ella pensó que había encontrado un amigo. Intercambiaron números teléfonicos y acordaron en verse.

Le dijo que era un vendedor de carros usados y fingió que él también había sido abusado. Se hicieron amigos y planearon ir juntos a la ciudad de Puebla.

“Cuando vi el carro no me lo podía creer. Me quedé muy impresionada porque era grande y lujoso. Fue muy emocionante para mí”, reveló Jacinto.

“Al siguiente día me fui con él. Viví con él tres meses y durante ese tiempo me trató muy bien. Él me amaba, me compraba ropa, me daba atención, me traía zapatos, flores, chocolates, todo era hermoso”, agregó.

La víctima destacó que este fue el comienzo de los cuatro años que le tocó vivir. Aunque pudo escapar a los 16 años, la experiencia la recordará el resto de su vida.

No pasó mucho tiempo para que el hombre le dijera a Jacinto que él y sus primos eran proxenetas. “Unos días después, me empezó a decir todo lo que tenía que hacer; las posiciones, qué tanto necesitaba cambiar, las cosas que tenía que hacer con los clientes y por cuánto tiempo, cómo tenía que tratarlos y cómo tenía que hablarles para que me dieran más dinero”, narró.

La joven manifestó que desea que su testimonio sirva de advertencia a otras niñas que pudieran ser víctimas de esta macabra red. “Estas menores están siendo secuestradas, atraídas y apartadas de sus familias. No sólo me escuchen a mí. Necesitan aprender de lo que me ocurrió a mí y quitarse la venda de los ojos”.