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Jordania teme que la llegada de sirios aumente el paro entre sus ciudadanos

Cientos de personas se han convertido en refugiados en países aledaños a Siria /Foto: REUTERS

Cientos de personas se han convertido en refugiados en países aledaños a Siria /Foto: REUTERS

"No podemos recurrir a la deportación como se ha hecho con otros extranjeros porque los sirios son refugiados y no podemos devolverlos a su país", explicó Jasauneh

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El flujo de refugiados sirios a Jordania no solo ha puesto en apuros la tambaleante economía del reino, sino también ha supuesto una mayor competencia en el mercado laboral, que ha elevado la tasa de desempleo entre los jordanos, advierten analistas y responsables gubernamentales.

El territorio jordano acoge a unos 580.000 sirios que han huido de su país desde el inicio del conflicto a mediados de marzo pasado, algunos de los cuales son trabajadores muy cualificados, que aceptan salarios menores que los nacionales.

En declaraciones a Efe, el portavoz del Ministerio de Trabajo, Haizam Jasauneh, reconoce que el creciente número de refugiados "representa un gran desafío para las autoridades", que luchan para sacar la economía a flote, tras el deterioro sufrido por la crisis financiera internacional.

Según los datos de ese departamento, el número de sirios que busca trabajo en el mercado jordano oscila entre los 120.000 y los 160.000 en un país con 6,5 millones de habitantes y que tuvo una tasa de paro del 14 % en el primer trimestre de 2013.

Ante esta situación, el Gobierno jordano ha comenzado a sancionar a las empresas que emplean a sirios, aunque se queja de que tiene las manos atadas porque estos tienen un estatus especial por ser refugiados.

"No podemos recurrir a la deportación como se ha hecho con otros extranjeros porque los sirios son refugiados y no podemos devolverlos a su país", explica Jasauneh.

Por ese motivo, el Ejecutivo ha optado por multar a las empresas que contraten a sirios y cerrar establecimientos y oficinas.

En septiembre pasado, el Ministro de Trabajo clausuró 1.000 compañías, tras imponerles multas de entre 300 y 500 dólares por no despedir a trabajadores sirios y sustituirlos por jordanos.

Además, las autoridades llevan a cabo inspecciones en sectores donde se concentra la mano de obra siria como los servicios, la construcción y la agricultura.

En un informe publicado esta semana por el Centro jordano Phenix de Estudios Económicos e Informáticos, en cooperación con la Fundación alemana Friedrich Ebert, advierte de que los sirios constituyen una "una competencia feroz" para los trabajadores nativos.

En el documento, el director de este centro de estudios independiente, Ahmad Auad, señala que el flujo de refugiados está socavando las oportunidades de los jordanos de encontrar trabajo, especialmente en ámbitos como la hostelería, la construcción y en gasolineras, donde los contratos son por día y no mensuales.

Aparte de aceptar remuneraciones por debajo del salario mínimo estipulado por ley, los empleadores prefieren a los sirios porque no tienen que pagar su seguridad social.

Uno de esos empresarios es Abu Yazan, propietario de un supermercado en el barrio de Al Rashid, en el oeste de Ammán, que se ha decantado por contratar a ciudadanos del país vecino.

"Además de compadecerme por razones humanitarias, ellos aceptan salarios más bajos, trabajan más horas y son más pacientes que los jordanos en el trabajo", indicó a Efe el comerciante.

Con este panorama, las autoridades se debaten ante la disyuntiva de atender a los refugiados y frenar el deterioro de una economía, que en los últimos años ya ha desencadenado protestas antigubernamentales en el país.