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Jordania intenta salvar a su piloto de la amenaza del Estado Islámico

Unos combatientes proiraquíes participan en una operación contra el grupo Estado Islámico el 15 de diciembre de 2014 | AFP

Unos combatientes proiraquíes participan en una operación contra el grupo Estado Islámico el 15 de diciembre de 2014 | AFP

Las autoridades de la nación de Medio Oriente piden una prueba de que Muaz Kasasbeh sigue vivo

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Jordania continuó este domingo los intentos por salvar a su piloto Muaz Kasasbeh, en manos del Estado Islámico (EI), grupo yihadista que el sábado volvió a cumplir sus amenazas al decapitar al periodista japonés Kenji Goto tras días de intensas negociaciones.

El portavoz del Ejecutivo jordano, Mohamed al Momani, condenó en un comunicado la ejecución de Goto y el terrorismo del EI. Al Momani subrayó que su país continúa “desplegando sus esfuerzos” para obtener la liberación de Kasasbeh, capturado por los extremistas el 24 de diciembre mientras participaba en una ofensiva aérea de la coalición internacional liderada por Estados Unidos contra el EI.

Las tensas negociaciones entre el grupo yihadista y los gobiernos de Jordania y Japón no evitaron que el periodista nipón fuera decapitado, según un video de la organización en el que se acusa a Tokio de participar en esa alianza internacional en Irak y Siria. “Jordania no escatimó ningún esfuerzo para proteger la vida del rehén japonés y salvarlo, y estaba en constante contacto y coordinación con el Gobierno japonés”, dijo Al Momani, quien agregó que “los terroristas rechazaron todos los intentos” jordanos para liberar al reportero.

A cambio, el EI exigía la excarcelación de la terrorista Sayida al Rishawi, condenada a pena de muerte en Jordania. Ammán aceptó intercambiar a Al Rishawi por Goto y Kasasbeh, pero parece que el canje quedó bloqueado porque Jordania quería recibir antes una prueba de que el piloto estaba con vida.

En el video de la decapitación del japonés el EI no hace ninguna alusión al militar jordano. El portavoz jordano apuntó que todavía están intentando obtener esa prueba de que Kasasbeh sigue vivo y lograr que regrese a su país.

El 20 de enero, coincidiendo con el viaje del primer ministro nipón, Shinzo Abe, a Oriente Medio, el EI envió un primer video en el que demandó a Tokio el pago de 200 millones de dólares a cambio de no asesinar a dos japoneses en su poder, Goto y Haruna Yukawa, que fue ejecutado hace una semana.

La opositora Coalición Nacional Siria (CNFROS) se unió a las condenas por el asesinato del segundo rehén japonés y acusó al EI de cometer “crímenes horribles”. Por su parte, el primer ministro iraquí, Haidar al Abadi, llamó a la comunidad internacional a aumentar su cooperación para acabar con ese grupo extremista, que en junio declaró un califato en las zonas bajo su control en Siria e Irak. El Estado Islámico está llevando a cabo una intensa guerra propagandística a través de Internet en la que continuamente amenaza e invita a atacar a los países occidentales y todos los que participen en la lucha contra el grupo.

Además de ejecutar a los dos japoneses, ha asesinado en Siria a los periodistas estadounidenses James Foley y Steven Sotloff y a tres trabajadores sociales, los británicos David Haines y Alan Henning y el estadounidense Peter Kassig.

Sobre el terreno, el EI ha sufrido últimamente importantes retrocesos, como en la ciudad kurda de Kobani, ubicada en el norte de Siria junto a la frontera con Turquía y que fue liberada por las fuerzas kurdas con ayuda de la coalición internacional tras cuatro meses de combates.

En Irak, los intensos bombardeos internacionales lanzados desde agosto y los ataques de la aviación iraquí, apoyados por tierra por milicianos tribales y kurdos, han servido para infringir pérdidas al grupo radical, que -no obstante- sigue dominando ciudades como Mosul, la segunda del país.

Fuentes de seguridad indicaron que más de sesenta miembros del EI murieron en los últimos dos días en el norte de Irak en combates con las fuerzas kurdas y en bombardeos. La violencia no da tregua en ese país, donde al menos 1.375 iraquíes murieron (entre ellos 585 militares) y 2.240 resultaron heridos en actos terroristas y violentos en enero, según la misión de la ONU en el país, UNAMI.

En Siria, donde han muerto más de 200.000 personas desde marzo de 2011, la situación también está lejos de estabilizarse, con continuos enfrentamientos entre tropas del régimen de Bashar al Asad y los rebeldes, así como entre esos dos bandos y los yihadistas del EI. En Damasco, cerca del famoso zoco de Al Hamidiya, al menos siete civiles murieron y 20 fueron heridos por una explosión en un autobús en el que supuestamente iban personas de confesión chiíta.