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Jacobson: EE UU ve a China como "socio" y no "enemigo" en América Latina

La diplomática negó las acusaciones formuladas por representantes venezolanos y respaldadas por el ALBA | AP

La diplomática negó las acusaciones formuladas por representantes venezolanos y respaldadas por el ALBA | AP

ASí lo señaló la secretaria de Estado adjunta de EE UU para el Hemisferio Occidental, durante un encuentro en Pekín

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La secretaria de Estado adjunta de EE UU para el Hemisferio Occidental, Roberta Jacobson, aseguró hoy que su país percibe a China como un "socio" y no un "enemigo" en América Latina y considera "extraordinariamente positiva" la creciente implicación de ese país en la región.

En un encuentro con un pequeño grupo de periodistas en Pekín, donde en los últimos tres días ha participado en el VI Subdiálogo anual China-EEUU sobre América Latina, Jacobson aseguró: "La creciente implicación de China en sus relaciones tanto comerciales como de inversión en América Latina es algo extremadamente positivo, para la región y para nosotros".

Tras recordar que el comercio con China es uno de los factores que han contribuido al crecimiento de la región en los últimos años, insistió en que "en tanto esa inversión y esas inversiones se lleven a cabo de acuerdo con las normas internacionales acordadas por todos, y en cumplimiento de los estándares locales, es absolutamente algo bueno".

"De ningún modo vemos a China como una amenaza" en la región, aseguró Jacobson, sino como "una relación muy positiva" donde pueden "cooperar y aprender mutuamente".

China es ya el principal socio comercial de varios países en América Latina, incluido Brasil, y su presencia en la región ha crecido enormemente en los últimos años.

De los apenas 10 millones de dólares de intercambio comercial en 2000, en 2012 se ha pasado a una relación entre China y Latinoamérica de unos 260.000 millones de dólares.

Sólo en 2010, los préstamos de China a la región superaron los 37.000 millones de dólares, más que los del Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo y el Banco de Importaciones y Exportaciones de EEUU juntos, según los datos del Diálogo Interamericano.

Pero la relación comercial de EEUU con América Latina es aún el triple de la que la región mantiene con China y alcanza los 800.000 millones de dólares anuales.

Según insistió la secretaria de Estado adjunta, "hasta el momento no vemos una situación en la que EEUU siente que ha perdido y siente que China ha ganado... Es una oportunidad que se expande para ambos", insistió.

Jacobson, que durante su estancia en Pekín se ha reunido también con representantes del mundo académico y diplomático, indicó que ambos países coinciden en su percepción de América Latina y en destacar la importancia de logros en la región como el crecimiento de la clase media y de los índices macroeconómicos y el aumento de la transparencia.

Entre los principales desafíos que tanto Pekín como Washington perciben en la región, sostuvo, destaca sobre todo la seguridad ciudadana, tanto en lo que se refiere a seguridad callejera como la violencia procedente del narcotráfico y las pandillas centroamericanas.

En este sentido, indicó que China está preocupada por "algunos países donde sus ciudadanos viven y trabajan", como México, donde se espera un aumento de ciudadanos chinos ante la profundización de los lazos entre los dos países, y Venezuela, donde "la delincuencia callejera impacta a todo el mundo".

China ha aumentado su colaboración en materia de seguridad con Brasil ante la celebración del Mundial de Fútbol el año próximo y de los Juegos Olímpicos en 2016, eventos para los que puede ofrecer su experiencia tras las Olimpiadas de 2008.

"Ha habido un aumento en el interés y en el papel de otros países, China entre ellos, sobre la posibilidad de aportar cierta ayuda a los países en América del Sur en materia de seguridad, en lo que respecta a la lucha de esas naciones contra el crimen organizado y la violencia, procedente en su mayor parte pero no sólo del narcotráfico", explicó.

Otros desafíos que Pekín y Washington perciben en América Latina es la persistencia de "áreas testarudamente altas de pobreza y exclusión" y el nivel educativo, en una región donde sus universidades apenas figuran entre las más destacadas del mundo.

A su juicio, no hay "diferencias drásticas" entre Pekín y Washington sobre su percepción de la región, aunque sí apuntó que EEUU "está un poco más preocupada sobre Venezuela y cómo se desarrollan las cosas allí".