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Iraquíes eligen nuevo parlamento

Un hombre se rasca la cabeza ante dos carteles de candidatos al parlamento iraquí. Los votantes esperan poco de sus parlamentarios ante los hechos de las últimas semanas | Foto AP

Un hombre se rasca la cabeza ante los carteles de candidatos al parlamento iraquí. Los votantes esperan poco de sus parlamentarios ante los hechos de las últimas semanas | Foto AP

Los votantes albergan pocas esperanzas de que los parlamentarios puedan cumplir sus promesas de empleos, prosperidad y seguridad ante el resurgimiento de la violencia

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Los coloridos carteles prometen un porvenir con empleos, prosperidad y seguridad como resultado de las primeras elecciones parlamentarias en Irak desde la salida de las fuerzas militares estadounidenses, pero el electorado tiene pocas esperanzas en momentos que los enfrentamientos sectarios se propagan.

Once años después que la invasión encabezada por Estados Unidos derrocó al dictador Sadam Husein, los iraquíes viven en un país profundamente dividido que vuelve a caer en un ciclo de violencia que ha cobrado más de 8.800 vidas en los últimos 12 meses. Los candidatos hacen campaña mayormente sólo con carteles en los que lucen sonrientes —algunas mujeres en distritos conservadores usan sólo imágenes de esposos o hermanos— mientras los atentados suicidas mataron al menos a 33 personas en una inusual marcha el viernes realizada por un grupo combatiente chií que presenta a sus propios aspirantes políticos.

El resurgimiento de la violencia sectaria, que estuvo a punto de acabar con Iraq en 2006 y 2007, es reflejo tanto del conflicto de tres años en la vecina Siria como de la política de una nación democrática pero escindida. Se espera que los votantes en las elecciones del miércoles elijan entre límites sectarios y étnicos, si bien muchos dicen tener pocas esperanzas de que el proceso genere un verdadero cambio.

“La política iraquí necesita sangre nueva”, dijo Ammar Faleh, un funcionario chií de 35 años de Ciudad al-Sadr, un suburbio del este de Bagdad. “No queremos reelegir a los que crearon nuestras miserias. Queremos a personas honestas que puedan arreglar nuestra situación, no empeorarla”.

Más de 9.000 candidatos se disputan 328 escaños en el Parlamento. Al igual que en la última ronda de las elecciones a nivel nacional de 2010, las feroces rivalidades políticas dentro de las sectas han causado que integrantes de la comunidad chií  del país, que es mayoría, participen en diferentes papeletas —un cambio en comparación con los comicios de 2006, cuando crearon una lista unificada con apoyo de las autoridades religiosas tradicionales.

El bloque que salga adelante tendrá la oportunidad de crear una coalición que elegirá al primer ministro, aunque muchos iraquíes esperan que ese cargo podría permanecer en manos del hombre que lo ha tenido desde 2006: Nuri al-Maliki. No obstante, el gobierno de Al-Maliki, de 63 años, no ha podido detener el derramamiento de sangre casi diario en las calles del país, mientras la corrupción permea todos los niveles del gobierno.

Los expertos pronostican que la coalición de al-Maliki obtendrá la mayor cantidad de escaños, dado su surgimiento como el bloque más grande en siete de 12 provincias en las elecciones provinciales del año pasado. Pero incuso si gana la mayoría de los escaños, es probable que al-Maliki necesite trabajar con sus opositores para formar una coalición que represente el próximo gobierno.