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Irá a prisión por esclavizar sin compasión a su empleada

Law Wan-tun, de 44 años de edad, no dio muestras de compasión alguna / AP

Law Wan-tun, de 44 años de edad, no dio muestras de compasión alguna / AP

Erwiana Sulistyaningsih vivió un calvario al lado de Law Wan-tun. Era golpeada y apenas se le permitía descansar y comer 

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Una madre de familia hongkonesa fue condenada este viernes a seis años de cárcel por haber golpeado y no alimentar a su empleada indonesia a la que prohibía salir de casa.

Law Wan-tun, de 44 años de edad, "no dio muestras de compasión alguna" con Erwiana Sulistyaningsih, de 24 años de edad, ni con sus otros empleados, declaró el tribunal al dar a conocer el fallo.

Consideraba a sus empleados como "inferiores a ella", dijo la juez Amanda Woodcock. En cuanto a Erwiana, "apenas le permitía descansar, dormir y comer, lo que hizo que no fuera ni la sombra de ella misma".

La joven contó en la audiencia en diciembre que le daba pequeñas porciones de arroz y pan, que dormía solo cuatro horas y que había sido golpeada tan violentamente que llegó a perder el conocimiento.

La fiscalía explicó que la acusada usaba escobas y perchas como "armas" contra sus empleadas.

La acusada, madre de dos niños, fue reconocida culpable de 18 de las 20 acusaciones, entre ellas golpes y heridas agravadas, amenazas e impago de salarios.

"Es lamentable que este tipo de comportamiento sea frecuente", dijo el tribunal.

La juez pidió a las autoridades hongkonesas e indonesias que abran una investigación sobre las condiciones de trabajo de las empleadas extranjeras que trabajan en la antigua colonia británica.

También ha criticado los gastos "significativos" que las agencias cobran a las empleadas en sus países de origen y que son deducidos ya de unos salarios bastante bajos.

Erwiana logró huir de la casa donde trabajaba en enero de 2014 tras ocho meses de violencia. Fue hospitalizada en estado grave en Sragen, en la isla indonesia de Java.

El caso, que alcanzó eco internacional, tomó un cariz diplomático cuando el antiguo presidente indonesio Susilo Bambang Yudhoyono la llamó personalmente para prometerle que "se haría justicia".

La joven sufrió un calvario pero los malos tratos a las empleadas no son raros en Hong Kong.

Estas mujeres aisladas procedentes de las regionesmás pobres del sureste asiático suelen denunciar a menudo abusos físicos o psicológicos de sus empleados hongkoneses o expatriados.

Hong Kong cuenta con unas 300.000 empleadas de hogar, procedentes en su mayoría de Filipinas e Indonesia.