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Integrante de Pussy Riot continúa huelga de hambre pese a su hospitalización

Las Pussy Riot / AP

Las Pussy Riot / AP

"Le han puesto suero intravenoso. Es difícil prever cuánto tiempo permanecerá en el hospital", señaló Morózov, jefe de la Comisión de Supervisión Pública de la república de Mordovia

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La encarcelada integrante del grupo punk ruso Pussy Riot Nadezhda Tolokónnikova continúa hoy por séptimo día consecutivo su huelga de hambre en el hospital donde fue ingresada el domingo debido al empeoramiento de su estado de salud.

"Tolokónnikova fue trasladada el domingo a la Clínica-21. Esto se hizo para asistirla, ya que está ayunando. Su estado es normal", aseguró Guennadi Morózov, jefe de la Comisión de Supervisión Pública de la república de Mordovia, a la agencia Interfax.

Morózov subrayó que la integrante de Pussy Riot, que se declaró en huelga de hambre el pasado lunes tras denunciar los malos tratos a los que son sometidas los internas en la prisión en la que se encuentra, bebe sólo agua.

"Le han puesto suero intravenoso. Es difícil prever cuánto tiempo permanecerá en el hospital", señaló Morózov, quien adelantó que visitará este miércoles a la joven.

Mientras, los Servicios Penitenciarios de Rusia (SPR) informaron de que, debido a su delicado estado de salud, Tolokónnikova no puede recibir visitas, lo que ha provocado una protesta de su abogado, que ha recurrido al Tribunal de Estrasburgo.

El Defensor del Pueblo, Vladímir Lukín, abogó por que la integrante de Pussy Riot, condenada a dos años de cárcel junto a María Aliójina por escenificar en 2012 una plegaria punk en el principal templo ortodoxo ruso, sea trasladada a otra prisión.

"Simplemente le pido a Tolokónnikova que suspenda la huelga de hambre. Esta acción no le llevará a ninguna parte. Me gustaría que interrumpiera cuanto antes la huelga de hambre y allanará el camino para su traslado a otra prisión", dijo.

Tolokónnikova denunció hace una semana en la prensa graves casos de violencia en la prisión IK-47 de Mordovia, situada a 600 kilómetros al este de Moscú, donde cumple la pena, y se declaró en huelga de hambre.

Poco después fue trasladada a una celda de aislamiento por cuestiones de seguridad, tras denunciar amenazas de muerte por parte de compañeras de celda, y más tarde a la enfermería del penal.

En su carta, la joven denunció malos tratos y las torturas que reciben las internas, y también amenazas de muerte por parte de la administración de la cárcel.

El presidente ruso, Vladímir Putin, ha respaldado en varias ocasiones la pena de cárcel contra las dos jóvenes de Pussy Riot, mientras que el primer ministro, Dmitri Medvédev, considera que las jóvenes ya han pagado con creces su culpa.