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La India dice adiós a los telegramas

"Este es uno de los últimos telegramas de la India. Con amor de vuestro hijo. Stop", reza el mensaje que envió el joven Dheer a sus padres desde la desierta Oficina Central de Telegramas de Nueva Delhi

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El universitario, de 22 años, nunca había mandado antes un telegrama, pero no quiso perder la oportunidad de hacerlo ahora que el servicio llega a su fin el próximo 15 de julio. "Estos son mis primeros y últimos telegramas. Mis padres y mis abuelos utilizaron esta forma de comunicación y pensé que era bonito mandarles uno de los últimos telegramas de la India", dijo Dheer, que llevaba consigo un moderno teléfono con pantalla táctil.

Tras 163 años de existencia en la India, el telegrama ha sucumbido ante las nuevas tecnologías y el Gobierno ha decidido poner fin a este servicio.

"Hoy en día las nuevas herramientas de comunicación, como los teléfonos móviles, mensajes e internet son más rápidas, baratas y fiables que el telegrama", explicó Shameem Akhtar, administrador general de Telegramas de la compañía estatal BSNL. "Desde 2006 hemos sufrido unas pérdidas de 255 millones de dólares y hemos decidido cerrar el servicio dado que no es viable económicamente", continuó el responsable de BSNL, la compañía de telecomunicaciones que gestiona los telegramas en el país asiático.

El telegrama llegó a la India en 1850, seis años después de que Samuel Morse enviará el primer mensaje, de la mano de Compañía Británica de las Indias Orientales, con la instalación de una línea entre Calcuta y la Bahía de los diamantes. En tres años, alrededor de 6.000 kilómetros de líneas telegráficas unían Calcuta, Pesháwar (Hoy en Pakistán), Bombay, Chennai, Ooty y Bangalore, lo que convirtió a este medio de comunicación en un instrumento básico de los colonizadores británicos.

Esta tecnología del siglo XIX continuó siendo popular en el siglo XX, dadas las dificultades para obtener una línea de teléfono en el país, que en ocasiones podían suponer una espera de varios años. En su cenit, alcanzado en 1985, se mandaban 60 millones de telegramas al día desde 45.000 oficinas en las que trabajaban 12.500 operarios.

Pero con la llegada de la telefonía móvil e internet en la década de los noventa comenzó el declive de los telegramas. El crecimiento de la telefonía móvil en la tercera economía asiática mantiene un ritmo espectacular con un salto de los cinco millones de usuarios en 2001 a los 600 millones de hoy, un número solo superado por China. Internet tampoco ha parado de crecer con 100 millones de usuarios en la actualidad, unos números todavía modestos en un país de 1.210 millones de personas.

Conforme los móviles se volvía ubicuos y se propagaba el uso de internet disminuían los telegramas que se enviaban. En 2008 el número de telegramas había descendido hasta unos 12.000 al día y hoy apenas se mandan unos 5.000 diarios desde 75 establecimientos con unos 1.000 trabajadores, que serán reubicados.

"Hasta hace dos años mandaba y recibía cinco o seis telegramas al mes para comunicarme con mi hermana que vive en el sur", dijo Chitra, una asistenta de Nueva Delhi. "Pero me compré un móvil y ahora hablamos todos los días por teléfono", continuó la joven de 25 años, que ahora quiere aprender a utilizar el servicio de vídeo llamadas Skype para ver a su hermana, que espera un hijo.

En la desierta Oficina Central de Telegramas de Nueva Delhi los empleados con poco que hacer charlan entre ellos a la espera de conocer su próximo destino, que será otra rama de BSNL, también operador de telefonía e internet. "Hoy apenas enviamos unos 100 telegramas al día desde aquí", afirmó Kumar, operador de la oficina. "Yo mismo solía enviar telegramas para felicitar bodas o para informar de malas noticias. Pero ya no lo hago", aseveró el trabajador.