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Incomparecencia de rebeldes congoleños retrasa reinicio de conversaciones de paz

"Aún les esperamos. La delegación del Gobierno ya ha llegado. Pensábamos que llegarían anoche, pero todavía no están aquí. Me pregunto qué les habrá retrasado", afirmó el responsable de prensa del Gobierno ugandés, Fred Opolot

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La incomparecencia en Kampala de los representantes del movimiento rebelde congoleño M23 retrasó la reanudación de las conversaciones de paz con el Gobierno de la República Democrática del Congo (RDC), prevista para hoy.

El responsable de prensa del Gobierno ugandés -que media en las negociaciones-, Fred Opolot, aseguró hoy que los emisarios rebeldes todavía no habían llegado al país.

"Aún les esperamos. La delegación del Gobierno ya ha llegado -afirmó Opolot-. Pensábamos que llegarían anoche, pero todavía no están aquí. Me pregunto qué les habrá retrasado".

Después de haber suspendido temporalmente las negociaciones por desacuerdos sobre un alto el fuego y las festividades navideñas, está previsto que hoy se retomen en el lujoso Centro de Conferencias de Munyonyo, a las afueras de la capital ugandesa y a orillas del Lago Victoria.

El diario local New Vision informó de que el M23 convocó ayer una rueda de prensa en la localidad congoleña fronteriza con Uganda de Bunagana (en una zona bajo su control en el este de la RDC) en la que exigió que Kinshasa firmara un alto el fuego para continuar la negociación.

"Si (los representantes del Gobierno congoleño) no firman un alto el fuego en las conversaciones de Kampala, nuestra delegación regresará. Estamos listos para defendernos si nos atacan", apuntó el líder del ala política del M23, Jean Marie Runiga.

Sin embargo, el ministro ugandés de Relaciones Internacionales, Henry Okello Oryem, señaló que cualquier petición debe ser realizada dentro de los mecanismos acordados por las partes beligerantes.

El pasado mes de diciembre, antes de que se aplazaran las reuniones, el ministro ugandés de Defensa y facilitador de las conversaciones, Crispus Kiyonga, explicó que el desacuerdo sobre el cese de las hostilidades era uno de los mayores obstáculos hasta el momento.

No obstante, Kiyonga también indicó que ambas delegaciones habían mostrado su compromiso para la restauración de la paz y la seguridad en el este de la RDC.

Las conversaciones comenzaron el pasado día 9, en medio de un ambiente de tensión.

Durante los primeros contactos, los rebeldes acusaron a Kinshasa de masacres contra la población civil y violaciones de los derechos humanos, aunque varias organizaciones internacionales señalan a ambos bandos como responsables de éstas.

El Ejecutivo de la RDC replicó, basándose en los informes de la ONU -alguno de los cuales señala a Ruanda como titiritero del M23- que es el propio grupo rebelde el que crea la inestabilidad en la zona, poblada por numerosos grupos armados.

El M23 lo forman soldados congoleños amotinados (algunos de ellos antiguos miembros del antiguo Congreso Nacional para la Defensa del Pueblo (CNDP).

Los rebeldes del M23 tomaron el pasado 20 de noviembre la estratégica ciudad de Goma, capital de la provincia de Kivu del Norte, rica en minerales y fronteriza con Ruanda, lo que provocó el desplazamiento de cientos de miles de personas y amenazó con un conflicto de repercusiones regionales.

Once días después, los amotinados, que aún controlan zonas de Kivu del Norte, abandonaron la ciudad y cumplieron con un llamamiento de la Conferencia Internacional de la Región de los Grandes Lagos que dio pie a un proceso de negociación con el Ejecutivo de Kinshasa, en respuesta a las demandas del M23.

La RDC está inmersa todavía en un frágil proceso de paz tras la segunda guerra del Congo (1998-2003), que implicó a varios países africanos y tiene desplegada en su territorio una ingente misión de la ONU.