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Hoy "El Chacal" tendrá su última palabra ante la justicia francesa

Ilich Ramírez / Reuters

Ilich Ramírez / Reuters

La fiscalía pidió nuevamente el lunes esa pena, al cabo de un alegato de ocho horas contra Ilich Ramírez Sánchez, calificado de hombre “extremadamente peligroso” incluso a sus 63 años de edad

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El venezolano Ilich Ramírez Sánchez, alias Carlos, tendrá la última palabra el miércoles en el tribunal especial de París que lo juzga por cuatro atentados mortales cometidos en Francia hace 30 años, antes de que la corte se retire a deliberar.

En el proceso en primera instancia, en diciembre de 2011, los jueces escucharon a Carlos cuestionar el proceso durante cinco horas, antes de poder iniciar sus deliberaciones.

Ese largo soliloquio no le evitó la condeno a prisión perpetua, acompañada de 18 años de seguridad, la máxima prevista en la época.

La fiscalía pidió nuevamente el lunes esa pena, al cabo de un alegato de ocho horas contra Ilich Ramírez Sánchez, calificado de hombre “extremadamente peligroso” incluso a sus 63 años de edad.

Carlos, partidario de la lucha armada tras abrazar la causa palestina en los años 70, pasó luego a la “guerra privada”, la “extorsión” y la condición de “mercenario”, acusó la fiscalía.

Según los fiscales, la encarnación de esa guerra privada fueron los cuatro atentados cometidos en Francia en 1982 y 1983 con el objetivo declarado de obtener la liberación de su compañera alemana Magdalena Kopp y del suizo Bruno Breguet, detenidos en París en febrero de 1982 en posesión de armas y explosivos.

Carlos, que ante el tribunal reivindicó “1.500 muertos, 80 de ellos con sus propias manos”, negó, en cambio, toda implicación en esos cuatro atentados, que causaron once muertos y cerca de 150 heridos en París, en dos trenes París-Toulouse y Marsella-París y en una estación ferroviaria de Marsella.

Una pena de 20 años de cárcel fue pedida para la alemana Christa Fröhlich, de 70 años, acusada de haber ayudado en los preparativos de un atentado. Fröhlich, ex militante de extrema izquierda, no asistió al proceso. En primera instancia fue sobreseída.

Archivos de los servicios del Este

La columna vertebral de la acusación son los archivos de los servicios secretos de los antiguos países del bloque de Europa del Este en los que Carlos tenía sus bases en los años 80. La defensa alega que dichos archivos no constituyen una prueba.

Esos archivos están compuestos solamente de recortes de artículos de prensa en Rumania, de notas de vigilancia no firmadas en Hungría, de compilaciones rumanas y húngaras en Alemania del Este. Para la defensa, se trata de “montajes” y de “fotocopias de fotocopias”.

Los abogados de Carlos que, a pedido de su cliente, no lo asistieron durante seis semanas de debates, aseguraron en cambio los alegatos finales.

Carlos les pidió que lo defendieran durante el proceso, iniciado el 13 de mayo, para protestar por la actitud de las autoridades venezolanas a las que reprochó negarle apoyo financiero para sus gastos judiciales.

La abogada Isabelle Coutant-Peyre, con la cual Carlos contrajo un matrimonio religiosos sin valor legal, y el abogado Francis Vuillemin, que defiende al venezolano desde hace quince años, volvieron al tribunal el lunes para participar en los tres últimos días de audiencias.

“Usted es un hermano de armas para la historia”, le dijo Vuillemin, recalcando la “dignidad impresionante” del preso que es.

Carlos está encarcelado en Francia desde su detención en Sudán por la policía francesa, en agosto de 1994, y purga ya una pena de prisión perpetua a la que fue condenado en 1997 por el asesinato de tres hombres en París en 1975.

La condena de Carlos a una pena de seguridad en el proceso actual podría tener repercusiones sobre sus posibilidades de pedir una liberación condicional en el marco de su primera condena.

Una instrucción aún en curso podría volver a llevarlo a comparecer ante la justicia por el cargo de presunto organizador de otro atentado: el cometido contra el Drugstore Saint-Germain de París en septiembre de 1974, que causó dos muertos y 34 heridos.