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Hong Kong se prepara para el fin de las protestas democráticas

Un manifestante grita mientras la policía retira las barricadas de una parte de la calle Argyle en el distrito de Mong Kok en Hong Kong | EFE

Un manifestante grita mientras la policía retira las barricadas de una parte de la calle Argyle en el distrito de Mong Kok en Hong Kong | EFE

Hoy se contaban por cientos el número de personas que quisieron inmortalizar en sus teléfonos las últimas estampas de esta protestas que muchos consideran que va a cambiar el devenir político de este territorio chino

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La palabra "volveremos" se repitió hoy entre los manifestantes congregados en la principal zona ocupada de Hong Kong para inmortalizar los últimos momentos de una protesta sin precedentes ante el desalojo que mañana llevarán a cabo miles de policías, tras más de dos meses paralizando calles de la ciudad.

"Nos vamos físicamente pero volveremos, estamos todos juntos en esto, las calles nos esperan y allí estaremos", dijo a Efe Paul Wong, un joven que vive en el campamento ubicado en el distrito financiero de Admiralty desde el pasado 26 de septiembre.

El joven se instaló dos días antes de que se declarase oficialmente la puesta en marcha del movimiento Occupy Central, instigado por una huelga estudiantil, para exigir mayores libertades democráticas para este territorio chino.

Wong recogía hoy parte de sus enseres, mantas, zapatos, ropa de abrigo, en una mochila, preparándose para el desalojo ordenado por un tribunal de Hong Kong de parte de la zona ocupada, pero que la policía aprovechará para eliminar todos los campamentos de las protestas que aún permanecen en las calles de la ciudad.

"Estaré aquí mañana y veré cómo la policía probablemente acabe con todo, pero esta misma semana iré a Mong Kok o Central o donde los estudiantes me llamen para seguir pidiendo más libertades políticas para Hong Kong", subrayó.

El desalojo de los manifestantes arrancará mañana las 09:00 horas locales (01:00 GMT) cumpliendo una orden judicial en respuesta a una demanda interpuesta por una empresa de autobuses que alegó ver afectado su negocio por el corte de calles a raíz de las protestas.

La decisión judicial y de la empresa de llevar a cabo el desalojo mañana propició que el Gobierno local anunciara que la policía acabaría con toda el área ocupada, incluido el asentamiento en el distrito de Casueway Bay, donde apenas medio centenar de activistas siguen en las calles.

Los miles de agentes que participarán en la retirada de las barricadas, unos 7.000 según medios locales, tendrán frente a ellos a solo unos cientos de manifestantes, a tenor del número de congregados que han ocupado las calles en las últimas semanas.

Los líderes estudiantiles y legisladores liberales llamaron a la calma y a evitar el enfrentamiento con las autoridades, especialmente por el desproporcionado número de fuerzas que habrá en uno y otro bando.

Si bien han pedido que aquellos que quieran seguir en el campamento vengan protegidos con escudos y gafas ante la posibilidad de que tengan que ser desalojados por la fuerza.

"Me voy hoy porque tengo miedo a cómo pueda tratarnos la policía mañana, pero no me voy triste, sé que hemos logrado algo, hemos educado a mucha gente joven", aseguró a Efe una profesora que ha pasado a diario por las tiendas y que prefirió no dar su nombre.

"La batalla continuará, volveremos, no vamos a abandonar", dijo.

Policía y personal de limpieza prevén trabajar todo el día por turnos para devolver la normalidad a la zona ocupada en Admiratly, que estrangula el área financiera y las oficinas gubernamentales.

A día de hoy hay miles de tiendas de campaña todavía instaladas, los trabajos artísticos se cuentan por centenas, el área de estudio cuenta con decenas de mesas, sillas y hasta sistema eléctrico y una de las bibliotecas improvisadas en la zona seguía todavía hoy en funcionamiento.

Los empleados gubernamentales tendrán que replantar las zonas de jardines, donde los manifestase tienen su propio huerto orgánico, y deberán emplear litros de agua y jabón para eliminar los miles de papeles que empapelan los edificios.

Entre ellos, el del llamado "muro de Lennon", una de las fachadas de un edificio gubernamental cubierta por miles de coloridas notas en la que los ciudadanos han escrito sus deseos democráticos, así como varias pancartas en las que podía leerse en chino e inglés en letras gigantes "Volveremos".

Hoy se contaban por cientos el número de personas que quisieron inmortalizar en sus teléfonos las últimas estampas de esta protestas que muchos consideran que va a cambiar el devenir político de este territorio chino.