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Hillary Clinton: cómoda ante el interrogante electoral de 2016

Hillary Clinton / AP

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Por primera vez reconoció que podría presentarse en los próximos comicios

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Alejada por primera vez en décadas de la vida política de EE.UU., Hillary Clinton asegura sentirse cómoda en el limbo entre su trayectoria pasada y la posibilidad de volver a competir por la presidencia en 2016, una decisión que, según admite, le ronda la cabeza, pero que tomará "sin prisa".

Dice que le encanta tener tiempo para ver "películas tontas" o dar "largos paseos". Pero al mismo tiempo no duda en recordar que, como secretaria de Estado, tuvo "un asiento de primera fila" en la toma de decisiones en la Casa Blanca, que le ha dado una experiencia que no tenía cuando fracasó su carrera presidencial en 2007.

Así de ambigua se muestra Clinton en su primera entrevista a un medio de comunicación desde que abandonó el Gobierno de Barack Obama hace ocho meses, publicada este domingo en la edición digital de la revista "New York" y titulada "Hillary en el aire".

"Sí pienso (en la posibilidad de presentarme a las elecciones de 2016)", reconoce, por primera vez, la ex jefa de la diplomacia estadounidense en la entrevista.

"Pero soy tan pragmática como realista", añade. "No tengo ninguna prisa. Creo que es una decisión difícil, que no debe tomarse a la ligera, pero que tampoco tiene que tomarse pronto".

Aupada desde hace casi un año por las encuestas como vencedora segura de las primarias demócratas en caso de presentarse, Clinton ha evitado hasta ahora revelar sus intenciones presidenciales, pero su agenda, repleta de conferencias y actividades filantrópicas, es una constante sugerencia de que su vida política no ha terminado.

"Creo que tengo bastante buena idea de los retos políticos y gubernamentales que enfrentan nuestros líderes, y haré lo que sea, desde cualquier posición en la que me encuentre, para abogar por los valores y las políticas que creo que son buenas para el país", subraya en la entrevista.

Desde que dejó el Departamento de Estado en febrero, la política de 65 años se ha dedicado a dar cotizadas conferencias, recoger premios y remodelar, junto a su hija Chelsea, la fundación que creó su marido, el expresidente de EE.UU. Bill Clinton (1993-2001), y que ahora toma el nombre de los tres integrantes de la familia.

Pero tan siquiera el exmandatario, conocido por su apego al poder, insiste a su esposa sobre la posibilidad de volver a la Casa Blanca, según ella. "No creo que ni siquiera él esté centrado en eso ahora", asegura. "Ahora sólo intentamos pasarlo lo mejor posible haciendo lo que hacemos".

Esa rutina, de acuerdo con la exprimera dama, está basada en "placeres cotidianos, del día a día", que comparte con Bill: reírse con sus perros, "ver películas tontas, dar largos paseos y nadar".

"Me siento genial, porque he estado en primera línea durante veinte años, y realmente estaba deseando tener más control sobre mi tiempo y mi vida, pasarlo con mi familia y amigos, hacer cosas que me relajan y que disfruto", afirma.

Su nueva dinámica no le ha impedido avanzar en áreas que serán clave si decide competir por la presidencia: declarar su apoyo al matrimonio gay, como hizo el pasado marzo, o trabajar en causas que mejoren su imagen y le deparen pocas críticas, como la campaña que lanzó en julio para frenar la caza furtiva de elefantes en África.

Al mismo tiempo, Clinton no duda en sacar partido de los cuatro años que pasó al frente de la diplomacia de Estados Unidos, y que le permitieron redimirse de la derrota contra Obama en las primarias.

"He tenido un asiento de primera fila único, cercano y personal" a la presidencia de Obama, destaca. "Y creo que estos cuatro años ciertamente han profundizado y ampliado mi comprensión de los retos y las oportunidades que enfrentamos en el mundo de hoy".

No es difícil interpretar esa frase como un preludio de una campaña que no tardará mucho en llegar, tal y como señaló a la revista uno de sus confidentes más cercanos. "Va a presentarse a la presidencia, pero todavía no lo sabe", aseveró.

Sea o no cierto, Clinton parece disfrutar, al menos de cara a la galería, del hecho de que, cuando dé un discurso este miércoles en la reunión anual de la Iniciativa Global Clinton en Nueva York, ya no será la secretaria de Estado, ni la senadora, ni la primera dama. Será, por primera vez en muchos años, simplemente Hillary.