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Los Hermanos Musulmanes, un grupo acostumbrado a la clandestinidad

Estudiantes y miembros de los Hermanos Musulmanes protestan en la Universidad de El Cairo contra el Gobierno  | Reuters

Estudiantes y miembros de los Hermanos Musulmanes protestan en la Universidad de El Cairo contra el Gobierno | Reuters

El ideario del grupo, que políticamente es reformista y moralmente ultraconservador, se basa en el establecimiento por medios pacíficos de un estado civil islámico en Egipto

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El grupo islamista de los "Hermanos Musulmanes", disuelto por el Gobierno egipcio, está acostumbrado a trabajar en la clandestinidad tras pasar seis décadas en la ilegalidad antes de la revolución que derrocó el régimen de Hosni Mubarak en 2011.

El ideario del grupo, que políticamente es reformista y moralmente ultraconservador, se basa en el establecimiento por medios pacíficos de un estado civil islámico en Egipto.

La organización es una de las de mayor influencia social y política en Egipto y en otros lugares de Oriente Medio, como Jordania o los territorios palestinos, donde el movimiento Hamás, que se nutre de los mismos principios ideológicos, gobierna en la franja de Gaza.

La historia de los Hermanos, que tienen sus antecedentes a finales del siglo XIX, cuando el integrismo islámico se organizó como fuerza nacionalista contraria a la administración británica, es la de una larga serie de encuentros y desencuentros con el poder.

En 1928, el joven Hasan el Banna fundó en la ciudad de Ismailiya (este) la Hermandad Musulmana bajo el lema "el Corán es nuestra constitución y el profeta nuestro jefe", y se convirtió así en el primer guía supremo del movimiento.

En diciembre de 1948, el Gobierno egipcio ilegalizó a los Hermanos Musulmanes y en 1949 El Banna fue asesinado en oscuras circunstancias.

La organización islamista no volvió a la legalidad hasta 1951, un año antes de que los "Oficiales Libres", encabezados por el coronel Gamal Abdel Naser, derrocaran a la monarquía del rey Faruk y proclamaran la república en Egipto.

Sin embargo, el carácter marcadamente laico, filosocialista y panarabista de la revolución naserista chocó abiertamente con los planteamientos de los Hermanos, cada vez más críticos con el nuevo régimen, que terminó por ilegalizarlos en 1954.

El sucesor de Naser, Anuar El Sadat (1970-1981), inició una política de acercamiento al grupo para contrarrestar la influencia de los comunistas en la vida política y social de Egipto, más aún si se tiene en cuenta el cambio de rumbo experimentado por el régimen, que del filosocialismo naserista pasó a ser uno de los más firmes aliados de EEUU en la región.

En 1971, el islam fue declarado la religión del Estado y en 1972 la sharía quedó constituida como "una de las principales fuentes de derecho", pero no la única, como reclamaban los Hermanos Musulmanes.

En 1978, la organización logró un gran éxito en las elecciones universitarias y un año después mostró su rechazo a los Acuerdos de paz de Camp David firmados por Egipto con Israel.

En 1980, Sadat hizo una nueva concesión a la cofradía con la introducción de una enmienda a la Constitución que elevó la sharía a la categoría de "principal fuente del derecho".

El 3 de septiembre de 1981, Sadat encarceló a 3.000 personas acusadas de conspiración, entre ellas al líder supremo de la Hermandad, Omar al Tilmisani, y al entonces patriarca de los cristianos coptos, Shenuda III.

Solo un mes después el presidente era asesinado por un comando del grupo radical Yihad.

Su sucesor, Hosni Mubarak, liberó en diciembre de 1981 a la mayoría de los detenidos por Sadat, entre ellos a Tilmisani.

Durante el régimen de Mubarak, la Hermandad fue considerada como un grupo ilegal pero semitolerado, e incluso lograron 88 escaños en el Parlamento como independientes en las elecciones de 2005.

En noviembre de 2010, se presentaron a las legislativas pero ninguno de sus candidatos logró imponerse en las urnas y boicotearon la segunda vuelta acusando al Gobierno de fraude.

Durante la revolución que derrocó el régimen de Mubarak en febrero de 2011, la cofradía apoyó las protestas, aunque desde un discreto segundo plano.

Tras la caída de Mubarak, una junta militar encabezó el poder de forma interina. Durante esta época, los Hermanos crearon su formación política, el Partido Libertad y Justicia (PLJ), con la que lograron tres cuartas partes de los escaños de la Cámara baja en los comicios legislativos de noviembre 2011 y enero de 2012.

Además, el líder del PLJ, Mohamed Mursi, triunfó en las primeras elecciones presidenciales tras la era Mubarak y se convirtió en el primer jefe de Estado civil del país desde 1952 cuando juró el cargo en junio de 2012.

Durante el año que los Hermanos gobernaron, sus opositores los acusaron de querer monopolizar el poder y no buscar el consenso.

Fue polémica la redacción de la Constitución, aprobada en un referéndum popular en diciembre pasado, que fue boicoteada por las fuerzas no islamistas que acusaron a la Hermandad y a los salafistas de acaparar su elaboración.

Sin embargo, el pasado 3 de julio, la situación dio un giro cuando el Ejército depuso a Mursi tras una oleada de protestas en las que se pedían su dimisión.

Tras el golpe militar, los seguidores de la Hermandad levantaron acampadas de protesta en las plazas cairotas de Rabea al Adauiya y del Nahda, que fueron desmanteladas en una operación policial que causó más de 600 muertos el 14 de agosto pasado.

Desde esa redada policial, los principales miembros de la Hermandad han sido detenidos por las autoridades y se han abierto procesos judiciales contra ellos.

El pasado 3 de septiembre la corte de Asuntos de Urgencia de El Cairo prohibió las actividades de los Hermanos Musulmanes y ordenó congelar sus fondos y propiedades inmobiliarias.