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Guillermo Lasso: Rafael Correa es el candidato de las élites

Guillermo Lasso, candidato presidencial de Ecuador | EFE

Guillermo Lasso, candidato presidencial de Ecuador | EFE

El principal contendor del presidente ecuatoriano, aspirante a la reelección, negó la acusación del oficialismo de izquierda de que representa a los ricos y poderosos de Ecuador. "Soy el candidato de la clase media, de la clase popular", aseguró

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"El candidato de la élite es Rafael Correa", dice sin titubeos Guillermo Lasso, principal rival del presidente izquierdista en su camino a la reelección, y quien sostiene que hay que poner fin a la prepotencia y rescatar la independencia de poderes en Ecuador.

"Soy el candidato de la clase media, de la clase popular. El candidato de la élite de Ecuador es Rafael Correa", aseguró el miércoles este banquero conservador de 57 años en entrevista con la AFP, negando la acusación del oficialismo de izquierda de que representa a los ricos y poderosos de Ecuador.

Los ricos "están felices ganando dinero con él. Dicen que hay estabilidad porque una persona sigue en el poder y no se dan cuenta que diez reformas tributarias en cinco años no dan estabilidad al país", agregó.

Lasso subraya que no nació con privilegios, sino en una familia de clase media, por lo que tuvo que trabajar desde los 15 años y abandonar sus estudios de economía para sostener a una familia conformada hoy por su esposa y cinco hijos.

"Muchas veces las élites, no todas, funcionan por conveniencia y no por principios", sostiene el aspirante, quien pese a ser accionista del segundo mayor banco de Ecuador rechaza que lo cataloguen como un "hombre exitoso".

Lasso asevera con convicción que pasará a la segunda vuelta y vencerá a Correa, el presidente que más ha durado en el cargo desde 1996, período en el cual el país tuvo ocho gobernantes (tres derrocados) y se convirtió en el más inestable de la región.

Sin embargo, todas las encuestas de intención de voto autorizadas por la corte electoral dan como ganador a Correa en la primera vuelta, prevista el 17 de febrero, muy por encima de Lasso.

"El 17 de febrero veremos cómo los ecuatorianos votan por el cambio para dejar la prepotencia y el miedo, y vivir con esperanza. No tengo la menor duda" de que habrá un balotaje, asegura este amigo del exjefe del gobierno español José María Aznar.

En lo económico, Lasso propone eliminar nueve impuestos, promover la inversión extranjera, reducir el gasto público y firmar acuerdos comerciales.

El dirigente opositor advierte que su objetivo será restablecer la independencia de poderes y reducir la influencia de Correa, cuya popularidad ronda el 70% y quien promovió la actual Constitución de corte socialista.

"Descorreizar a la sociedad ecuatoriana implica una reforma política, fortalecer la democracia y la independencia de poderes", explica, y detalla que esto significa eliminar la reelección inmediata, limitar el "exceso de presidencialismo" y "ser tolerante con la prensa".

Sobre este último aspecto, Lasso es particularmente enfático, al rechazar las demandas por injuria que el gobernante ha impulsado contra el diario El Universo y dos periodistas autores de un libro que denunció contratos de un hermano suyo con el Estado.

"Como presidente, cuando un periodista me cuestione, llegaré a comer mierda solo, aprenderé a digerirla, pero jamás se me va a ocurrir demandar a un periodista local o extranjero, porque el presidente de Ecuador está ahí para comer mierda, pero no hacer comer mierda a los ecuatorianos", dice.

Lasso denuncia una "campaña sucia" de Correa para vincularlo con la crisis bancaria de 1999, cuando se desempeñó durante un mes como ministro de Economía del entonces presidente Jamil Mahuad (1998-2000), y que derivó en la dolarización de la economía.

Lasso se precia de que su entidad sobrevivió a la debacle sin ayuda del Estado.

"Desafío al presidente a que me enseñe un documento donde conste mi firma recomendando esa medida (un congelamiento de depósitos)", señala.

Pese a su orientación ideológica, Lasso es crítico de los presidentes de Colombia, Juan Manuel Santos, y de Chile, Sebastián Piñera, a quienes acusa de guardar un "silencio cómplice" ante la situación de Venezuela, donde la justicia avaló que Hugo Chávez siguiera en el poder pese a no jurar el cargo.