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Guillermo y Catalina, más populares que nunca con un nuevo bebé

El príncipe Guillermo y su esposa, Catalina, tuvieron su segundo hijo / EFE

El príncipe Guillermo y su esposa, Catalina, tuvieron su segundo hijo / EFE

Una de las últimas visitas de mayor relevancia fue la que realizaron los duques de Cambridge a Estados Unidos 

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El nacimiento hoy del segundo hijo de los duques de Cambridge, Guillermo y Catalina, una niña, coincide con un momento de popularidad de la pareja, que asume cada vez más compromisos y ayuda a la octogenaria Isabel II en las funciones oficiales.

En medio de esta admiración, la soberana ha empezado a dejar espacio al príncipe Guillermo, segundo en la línea de sucesión a la corona, al asignarle más viajes al extranjero y dejarle participar en las audiencias de Estado que celebra en el palacio de Buckingham.

El primogénito del príncipe Carlos y la fallecida Diana de Gales, de 32 años, ha visto cómo su agenda se ha engrosado en el último año, lo que es reflejo también, según los comentaristas reales, del aire fresco que aporta a la monarquía británica.

Estados Unidos, Japón o China han sido algunos de los destinos que han engrosado la agenda de Guillermo a nivel internacional, sin descuidar el apartado nacional, ya que los británicos ven a la pareja real como muy adaptada a los tiempos modernos.

Una de las últimas visitas de mayor relevancia fue la que realizaron los duques de Cambridge a Estados Unidos.

Guillermo y Catalina acudieron hace unos meses al monumento en Nueva York dedicado a las víctimas de los atentados del 11 de septiembre de 2001 (11-S), y también participaron en varios actos benéficos y visitaron el edificio Empire State.

Como reflejo de que Guillermo también disfruta de gran popularidad en EE UU, el príncipe fue recibido en Washington por el presidente estadounidense, Barack Obama.

Meses más tarde, en febrero, el nieto de la reina Isabel II realizó a petición del Gobierno británico una gira oficial a Japón y China, en solitario ya que su esposa no pudo acompañarle debido a su avanzado estado de gestación.

En Japón, el príncipe Guillermo se reunió con los emperadores y visitó las localidades más afectadas por el terremoto y el devastador tsunami de marzo de 2011.

Después de Japón, Guillermo se trasladó a China, en lo que fue el primer viaje de un miembro de la familia real británica al país asiático en unos treinta años.

En China, el duque de Cambridge fue recibido por el presidente chino, Xi Jinping, en una visita calificada de "alto perfil" en representación de su abuela.

El mandatario chino recibió al príncipe en el Gran Palacio del Pueblo de Pekín y el principal objetivo fue promover las relaciones culturales y empresariales entre los dos países.

Según los comentaristas británicos, esta visita fue pensada para mejorar los vínculos bilaterales tras la tensión surgida por la entrega a Pekín de la ex colonia británica de Hong Kong en 1997, y tras la declarada simpatía del príncipe Carlos, heredero al trono británico, por el Dalai Lama, líder espiritual de los tibetanos, pero a quien el Gobierno chino se niega a reconocer.

La popularidad de Guillermo aumentó especialmente tras su boda con la futura duquesa de Cambridge el 29 de abril en 2011 en la Abadía de Westminster, en Londres, el mismo templo donde se casó la reina Isabel II con el duque de Edimburgo en 1947.

De hecho, en algunas encuestas, Guillermo ha superado a su padre como popular miembro de la familia real.

Guillermo y Catalina también han dado el salto a las redes sociales para conectar mejor con sus conciudadanos y, junto con el príncipe Enrique, crearon una cuenta en la red social Twitter desde la que promocionan sus actos oficiales y fundaciones.

De hecho, en relación con las redes sociales, cuando se supo que los duques de Cambridge esperaban su segundo vástago, el anuncio se convirtió en "trending topic" mundial con la etiqueta #RoyalBaby.

Tras una infancia en un entorno familiar difícil, por la separación de sus padres y la atención constante de la prensa, el duque de Cambridge se sitúa como la figura que representa el aire fresco que necesitaba la monarquía británica.

Prueba de ello es que en septiembre de 2013, dejó sus actividades en las Fuerzas Armadas para dedicarse de pleno a los compromisos oficiales, de cara a prepararse para su futuro papel como jefe del Estado.