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Guido Montoya celebró labor de Abuelas de Plaza de Mayo

Laura de Carlotto e Ignacio Hurban relataron su historias | Foto EFE

Laura de Carlotto e Ignacio Hurban relataron su historias | Foto EFE

El nieto de Estela de Carlotto, que apareció el martes tras una búsqueda de más de tres décadas, se presentó en público por primera vez

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Ignacio Hurban, buscado durante 36 años como Guido Montoya Carlotto, se presentó en una rueda de prensa en la que celebró la labor de la ONG Abuelas de Plaza de Mayo, presidida por su abuela Estela de Carlotto, llamó a todos los que tengan dudas para hacerse los exámenes de ADN y se mostró feliz.

Sin atisbos de melancolía ni muestras de dolor, el hombre que se enteró hace 72 horas de que era el bebé robado en la dictadura que Estela de Carlotto buscó por más de tres décadas, dijo mirando a su abuela: “Estoy disfrutando, pero lo que más disfruto es la felicidad en los demás”.

Contó sin dar detalles que se enteró de que era adoptado hace dos meses. Sobre las razones que lo llevaron a dudar sobre su identidad, contó: “No sé exactamente qué era. Tenía ruidos en mi cabeza, cosas que no me encajaban, que me trajeron hasta acá”. Una de las piezas que no encajaba era su afición por la música, que en los últimos días se enteró de que su abuelo y su padre biológico eran músicos amateur, al igual que miembros de su familia materna.


Reencuentro. De Carlotto conoció a su nieto el miércoles en un encuentro íntimo en La Plata, donde reside. La dirigente humanitaria informó que la presidente Cristina Fernández recibió a Guido Montoya el jueves en la noche en la residencia presidencial.

De Carlotto también informó que la abuela paterna de Guido, Hortensia Ardura, viajó desde su lugar de residencia en la provincia de Santa Cruz, en el sur del país, para conocer a su nieto recuperado.

Laura Carlotto y Oscar Montoya eran pareja sin que sus familias lo supieran y engendraron un niño poco antes de ser secuestrados y asesinados por el régimen militar en 1978, que entregó luego sus cuerpos a sus familias.

El niño, que Laura llamó Guido, fue arrebatado a su madre 5 horas después de nacer y entregado a unos campesinos que lo criaron en Olavarría, 350 kilómetros al sur de Buenos Aires.