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Guaraníes de Brasil viven como tragedia la pérdida de sus tierras ancestrales

Los guaraníes viven hacinados a la orilla de las carrteras | Foto: Cortesía Paul Patrick / Survival

Los guaraníes viven hacinados a la orilla de las carrteras | Foto: Cortesía Paul Patrick / Survival

Jóvenes de la etnia se quitan la vida para no subsistir como mendigos a la orilla de las carreteras

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Brasil vive una oleada de suicidios sin precedentes en la historia de América Latina. ¿Las víctimas? Indios guaraníes, la etnia más grande del país y la primera que fue contactada por los europeos tras su llegada al continente hace más de 500 años.
 
Cada semana, este pueblo afronta la tragedia al ver cómo uno de sus integrantes más jóvenes se quita la vida ante la imposibilidad de recuperar las tierras despojadas por empresas extranjeras, terratenientes nacionales y por los continuos ataques por parte de pistoleros contratados.
 
Así lo denuncia la ONG Survival en un amplio informe en el que se asegura que los guaraníes han alcanzado un nivel de suicidio 34 veces superior a la media nacional. Los protagonistas de esta tragedia son jóvenes entre 15 y 29 años.
 
“Ya no tenemos espacio. Antes éramos libres; ahora ya no. Por eso nuestros jóvenes miran a su alrededor y piensan que no queda nada y se preguntan cómo pueden vivir. Se sientan y piensan, olvidan, se pierden y al final se suicidan”, lamenta el guaraní Rosalino Ortiz.
 
La escritora e investigadora Joanna Eede explica que la pérdida y la destrucción de sus tierras está en el origen del sufrimiento mental de estos indígenas. “Para los guaraníes su tierra lo es todo. Les da alimento y refugio, moldea su lengua, su cosmovisión y su identidad. También es el lugar donde están enterrados sus antepasados y la herencia de sus hijos. Simplificando: la tierra es lo que son. La línea divisoria entre el mundo exterior de la naturaleza y el mundo interior del yo es muy fina”.
 
El Ministerio de Salud asegura que en 2012 se suicidaron 56 guaraníes y que desde 1986 se han reportado 625 casos en la zona. Las organizaciones de derechos humanos denuncian que no son cifras reales, porque las investigaciones en terreno indican que desde el año 2000 cada semana ocurre un nuevo suicidio.

El problema tiene su epicentro en Mato Grosso do Sul, donde los guaraníes disponían hace décadas de 350.000 kilómetros cuadrados de selva y llanura. Hoy  siguen presentes en esta zona, pero en pequeñas parcelas de tierra o en la orilla de las carreteras, en condiciones crónicas de hacinamiento y sin acceso a ningún servicio básico. Por ejemplo, se calcula que en reservas de 3 mil hectáreas sobreviven más de 12 mil de estos indígenas.

La ong Survival internacional denuncia que la destrucción de los bosques ha traído como resultado la imposibilidad de cazar o pescar y que los guaraníes disponen de tan poca tierra que casi no es posible el cultivo. La malnutrición constituye un serio problema y, desde 2005, 53 niños de esa etnia han muerto de hambre.
 
Caña y veneno. Desde la década de 1980, Mato Grosso do Sul recibió la llegada de empresas que desarrollan las plantaciones de caña de azúcar que en la actualidad ocupan más de 60% de las tierras reclamadas por los indígenas. A esto se le suma el interés del gobierno de Brasil por desarrollar empresas de biocombustibles en la región.
 
Gran parte de los indígenas trabajan para estas plantaciones –entre ellos niños- con sueldos mínimos y condiciones deplorables. Unas 80 nuevas plantaciones de caña de azúcar y destilerías de alcohol están planificadas en Mato Grosso do Sul, muchas de las cuales serán construidas en la tierra ancestral que reclaman los guaraníes
 
Jata Yvary es una de las comunidades más afectadas en la región. En ella viven 225 guaraníes que perdieron sus tierras tras ser sometidos por los terratenientes que han implantado sus empresas para cultivar caña de azúcar que posteriormente venden a empresas extranjeras.
 
Las organizaciones internacionales como Survival señalan que en los últimos cuatro años, esta comunidad indígena ha sobrevivido a pesticidas pulverizados que salen desde aviones que aterrizan en el lugar, y que la escasez de agua ya es inevitable luego que las maquinarias desechadas han taponado los principales arroyos de los ríos en toda la región. “Nosotros los guaraníes no queremos que se plante más caña de azúcar en nuestra tierra… daña nuestra salud y el veneno contamina el agua”, denunciaron en  un comunicado los líderes de Jata Yvary.

“El suicidio de guaraníes se produce y aumenta como resultado del retraso en la identificación y demarcación de nuestra tierra ancestral”, advierte el portavoz guaraní Tonico Benites.
 
Esta nueva demarcación de territorios podría estar avalada en los próximos meses por una serie de propuestas de enmiendas a la Constitución y otras leyes en materia indígena que actualmente se discute en Brasil.
 
“Decenas de proyectos de ley, decretos y propuestas de enmienda a la Constitución pretenden reducir e inviabilizar los derechos indígenas reconocidos y garantizados por la Carta Magna. El objetivo de estas iniciativas es, claramente, beneficiar a sectores económicos vinculados a la agroindustria o la minería de exportación”, concluye Ivaldro André, vicecoordinador del Consejo Indígena de Roraima.