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Brasil invertirá 30 millones de dólares para frenar violencia en Sao Paulo

Dilma Rousseff ante las Naciones Unidas / REUTERS

Dilma Rousseff, presidenta de Brasil / REUTERS

El ministro de Justicia, José Eduardo Cardozo, comisionado por la presidenta para tratar el asunto, aseguró que este lunes comenzarán poner en práctica las primeras acciones, "que tendrán un ritmo acelerado y serán permanentes"

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El gobierno brasileño anunció hoy que invertirá 60 millones de reales (unos 30 millones de dólares) en la creación de un mando policial unificado en Sao Paulo para hacer frente a la ola de violencia que en poco más de un mes ha dejado cerca de 250 muertos.

"Este lunes comenzamos a tener las primeras acciones, que tendrán un ritmo acelerado y serán permanentes", declaró a los periodistas el ministro de Justicia, José Eduardo Cardozo, comisionado por la presidenta Dilma Rousseff para tratar el asunto, después de reunirse hoy con el gobernador del estado de Sao Paulo, Geraldo Alckmin.

Cardozo indicó que el nuevo mando policial unificado integrará las policías Civil y Militarizada de Sao Paulo, los órganos de inteligencia del Gobierno federal y regional y el sistema de Justicia para el desarrollo de acciones conjuntas y control de la seguridad pública.

"Es una lucha permanente y es necesario actuar lo más rápido posible para intentar atacar a las organizaciones criminales", dijo el ministro.

Para Cardozo, "los resultados ya son positivos" y se espera que el próximo lunes se puedan poner en marcha las primeras "acciones integradas", como la "contención en los puntos de entrada de drogas, armas y contrabando".

El acuerdo de cooperación, propuesto la semana pasada en la primera reunión entre Alckmin y Cardozo, fue suscrito hoy y estará vigente hasta el 31 de diciembre de 2014.

Según el gobernador Alckmin, "estará en pleno funcionamiento antes del Mundial de Fútbol de 2014", una de cuyas subsedes será la ciudad de Sao Paulo.

La ola de violencia que sacude a Sao Paulo comenzó el pasado 8 de octubre con asesinatos selectivos de policías supuestamente a manos de la banda Primer Comando de la Capital, una mafia coordinada desde las prisiones y dedicada a actividades ilícitas como narcotráfico, asalto a bancos y robo de cargas.

Según las autoridades, durante el pasado fin de semana se registraron por lo menos 61 ataques con armas de fuego en distintos puntos del área metropolitana de la ciudad, en la que habitan cerca de 20 millones de personas.

En los atentados perpetrados entre el viernes por la noche y la madrugada de hoy al menos 31 personas perdieron la vida y tres autobuses fueron incendiados.

Para las autoridades, en la explosión de violencia están involucradas también "milicias" formadas por policías que libran una guerra sucia contra el crimen organizado.

Muchas de las víctimas son ciudadanos ajenos al enfrentamiento entre la policía y la delincuencia que han sido tiroteados por desconocidos en barrios de la periferia de la ciudad.

La situación desató un clima de tensión que llevó a miles de personas a dejar de frecuentar bares y restaurantes en horas nocturnas mientras que otras evitan usar el transporte público por miedo a ser víctimas de un atentado.

"Da miedo todo, uno tiene recelo de tomar el autobús porque no sabe si van a atacar el transporte público o si le van a disparar llegando a casa", relató a Efe la auxiliar contable Solange Rocha, que diariamente tarda dos horas en llegar de su casa al trabajo, en el extrarradio de Sao Paulo.

Para contrarrestar la arremetida de los violentos, la policía puso en marcha hace quince días la llamada "Operación Saturación" en la favela de Paraisópolis y en otras barriadas menores en las que fueron detenidos el pasado fin de semana 76 sospechosos de participar de las acciones criminales de los últimos días.

De enero a septiembre, según datos oficiales, se registraron en la región metropolitana de Sao Paulo 982 homicidios, cifra que supone un aumento del 22 % frente al mismo período del año pasado.

En lo que va del año han sido asesinados 91 policías militares, dos agentes civiles y tres guardianes penitenciarios, la mayoría cuando se encontraba fuera de servicio.

El más reciente ataque contra miembros de los organismos de seguridad ocurrió hoy cuando dos policías, fuera de su horario de trabajo, salían de un banco y fueron tiroteados por desconocidos que asesinaron a uno de los agentes.