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Fumata negra

Decepción y sorpresa entre los asistentes a la Plaza de San Pedro | AP

Decepción y sorpresa entre los asistentes a la Plaza de San Pedro | AP

115 cardenales quedaron dentro de la Capilla Sixtina cuando Guido Marini, responsable de Celebraciones Litúrgicas Pontificias, pronunció la frase extra omnes y cerró desde dentro las puertas

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Un gran murmullo de decepción y sorpresa recorrió la plaza San Pedro, donde miles de fieles vieron salir la primera fumata negra anunciado que los cardenales reunidos en la Capilla Sextina, para el primer día del cónclave,  no eligieron al nuevo Papa.

El humo negro que salió en la tarde de ayer y durante varios minutos de la chimenea de cobre no fue, sin embargo, una decepción para todo el mundo. "Estoy contenta de que el humo sea negro porque podré volver", aseguró Luisa Fernanda, una española de Sevilla.

Desde primeras horas de la mañana de ayer la plaza se fue llenando con largas colas para asistir, en la basílica de San Pedro, a la celebración de la misa Pro Eligendo Pontifice previa al cónclave. "Ojalá elijan un Papa con mucha fuerza, sabiduría, mucha coherencia ¡Y que resuelva los escándalos de Vatileaks!", explicó Verónica, una mexicana de 30 años de edad que viajó con su marido y su hijo para ver de cerca al futuro líder de la Iglesia católica.

Horas más tarde, los cardenales iniciaron una lenta procesión hacia la Capilla Sixtina entre plegarias en canto gregoriano implorando la ayuda de los santos para orientar su voto.

El Vaticano mostró a través de una señal de televisión cómo los cardenales, uno por uno, prestaban juramento en latín con la mano sobre los Evangelios para guardar secreto sobre el encuentro y tomaban asiento en el interior de la capilla famosa por los frescos de Miguel Angel.

Al terminar el juramento, Guido Marini, responsable de Celebraciones Litúrgicas Pontificias, pronunció la frase extra omnes (todos fuera) y cerró desde dentro las puertas de la capilla. Sólo los 115 cardenales quedaron en su interior para decidir en absoluto secreto el nombre del papa que guiará a la Iglesia.

Humildad, unidad y cooperación. A pesar de las cortas pero intensas lluvias en Roma, los fieles permanecieron en San Pedro, primero, para seguir la misa en pantallas gigantes y luego para observar con una mezcla de curiosidad y expectación la chimenea. "La iglesia tiene dos almas, la parte de la fe y la parte política", explicó un joven latinoamericano, empleado del Vaticano, que pidió no ser identificado porque en el Vaticano no hay sindicatos.

Durante la misa, el decano del colegio cardenalicio, Angelo Sodano, pidió humildad, la unidad de la Iglesia y cooperación con el futuro pontífice.

Un torrente de sacerdotes y de monjas salieron sonrientes de la Basílica, entre ellas muchas misioneras de la caridad, la orden fundada por la Madre Teresa de Calcuta, con su peculiar corona blanca con cinco puntos rojos, que representan las llagas de Cristo en la cruz. También se vieron algunos fieles de rodillas, rezando en silencio, rodeados por curiosos y cámaras de televisión.