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En dos años el “efecto Francisco”rompió el patrón de la Iglesia Católica

El papa Francisco saluda a la multitud frente a la catedral de Manila (Filipinas) el pasado 16 de enero | Foto: EFE

El papa Francisco | Foto: EFE

En su segunda Semana Santa como obispo de Roma, Jorge Bergoglio sigue encrespando a los fundamentalistas con su estilo ocurrente y su manera de dirigir al Vaticano 

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Jorge Mario Bergoglio, el líder de la Iglesia Católica que decidió no vivir en el Palacio Apostólico sino en su apartamento privado en el Vaticano y pagar sus cuentas personales, se mostró a favor del uso de la fuerza contra el Estado Islámico, le plantó cara a la mafia, llamó al narcotráfico por su nombre, le hizo un guiño a la Teología de la Liberación con la futura beatificación del padre Óscar Romero y destituyó a varios de sus correligiosos acusados de pederastia: Es Francisco, el papa cuyo mayor placer es comer pizza, aunque a veces lo haga de incógnito.

En 2014, la revista Time lo nombró Persona del Año, fue portada de la revista Rolling Stone y fue presentado como un superheroe en un grafiti en una calle cercana a la Plaza San Pedro.

Su carisma, los cambios en la uniformidad papal y su estrategia comunicativa hacia un lenguaje posmoderno, lo posiciona como una de las figuras más populares del mundo.  Se habla del "efecto Francisco" porque  personas que no se interesaban en la Iglesia Católica ahora sí lo hacen, de acuerdo con el sociólogo Massimo Introvigne.

Estas características han favorecido la aceptación de algunas particularidades que en otros papas se verían como debilidades, como que no es políglota, no canta, su italiano tiene españolismos y presenta un discurso ambiguo, afirma Rafael Jiménez Cataño, doctor en Filosofía, en el portal Revistafal. Sin contar que es el primer papa Latinoamericano,  el único nacido en una megalópolis (Buenos Aires) y fanático del San Lorenzo de Almagro, equipo de fútbol de su país.

A partir de un lenguaje inclusivo y social, Bergoglio pretende atraer cristianos y reformar la Iglesia Católica aun cuando eso implique cambios institucionales que afectan las fibras más sensibles de una Curia Romana conservadora. Rafael Luciani, doctor en Teología, afirma que Francisco en su propuesta de reforma mantiene una “lucha en contra de lo que él denominó ‘la patología del poder eclesial’”.

Apenas unos días al mando, el papa aligeró la tensión que sobrevino sobre el Vaticano, durante la gestión de Benedicto XVI, sobre escándalos de robo y la filtración a la prensa de documentos confidenciales, como los “vatileaks”, señala el periodista Andrés Beltramo Álvarez en Revistafal.

También abrió un proceso de cambio en las estructuras vaticanas; formó una comisión para vigilar el Instituto para las Obras de Religión, llamado “Banco Vaticano”; creó otra comisión para mejorar la administración financiera y cambió a los integrantes de su consejo de vigilancia y de su consejo de administración.

Luciani indica que Francisco “quiere volver a los orígenes del cristianismo y poner en práctica el Concilio Vaticano II”, de los años sesenta. Sus discursos tienen una profunda influencia de la Teología del Pueblo, que es “una forma de la Teología de la Liberación desarrollada en Argentina, centrada en la pobreza y apreciación de la religiosidad popular como camino para el encuentro con Dios”. Por ello, muchas veces ha sido calificado de comunista o populista. O para el periodista español Rubén Amón: “papulista”.

A esas ideas las han seguido las controversiales declaraciones que, desde el momento en que inició su periodo como obispo de Roma, en marzo de 2013, le sirvieron para ganar muchos detractores.

Frases como “¿quién soy yo para juzgar a los gays?” o “si alguien dice una mala palabra en contra de mi mamá, puede esperarse un puñetazo”, encrespan a los fundamentalistas. Luciani asegura que algunos “círculos del poder eclesiástico solo están esperando que el papa muera para regresar a las viejas prácticas” y que “si los cambios no se institucionalizan, vendrá otro papa que cambie todo de nuevo”.

Francisco dijo que su papado será breve y la realidad es que con 78 años de edad es posible que su paso por el Vaticano no sea muy largo. Pero se convirtió en actor clave en el bloqueo a la invasión militar a Siria y mediador en las relaciones entre Cuba y Estados Unidos. Fue escuchado en foros internacionales como el Parlamento Europeo, el Consejo de Europa y la Organización de las Naciones Unidas; y en septiembre será el primer papa en pronunciar un discurso en el Congreso de Estados Unidos, además de dirigir un mensaje ante la ONU en Nueva York. El 23 de septiembre visitará ese país para reunirse con el presidente Barack Obama.

Al cumplirse su segunda Semana Santa a la cabeza de la Iglesia, fieles y seguidores están a la expectativa de cuál será la próxima ocurrencia de Francisco.


Fuerza para Venezuela

En varias oportunidades el papa Francisco ha fijado su mirada en Venezuela, aunque nunca ha pisado tierra venezolana. El último papa en visitar el país fue Juan Pablo II en 1996.

En 2014, Francisco aprovechó para enviar un mensaje de fortaleza al país, tras las protestas contra el gobierno y la visita al Vaticano de Lilian Tintori, esposa del opositor preso Leopoldo López.

En marzo de este año, exhortó a rechazar la violencia en Venezuela, país que "está viviendo nuevamente momentos de tensión" y animó a reabrir un diálogo sincero.

Actividades de Semana Santa

Para iniciar la Semana Santa, el papa Francisco celebrará hoy en la Capilla Papal de la Plaza San Pedro la misa del Domingo de Ramos y de la Pasión del Señor, en la que los feligreses recibirán la bendición de las palmas. Mientras que el Jueves Santo se encontrará con los presos del Nuevo Complejo Penitenciario de Rebibbia (Roma). Además de celebrar las misas tradicionales de Semana Santa.