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Francisco pidió a cristianos responder al mal con el bien

El papa Francisco preside su primer vía crucis/AP

El papa Francisco preside su primer vía crucis/AP

El papa encabezó los tradicionales actos del Viernes Santo: la Pasión de Cristo y el Vía Crucis

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El papa Francisco invitó a los cristianos a responder al mal con el bien y elogió la amistad entre católicos y musulmanes, al término del tradicional Vía Crucis del Viernes Santo alrededor del Coliseo de Roma, el primero de su pontificado.

“A veces nos parece que Dios no responde al mal. En realidad su respuesta es la cruz de Cristo: una palabra que es amor, misericordia, perdón. Los cristianos también deben responder al mal con el bien, tomando sobre sí la cruz, como Jesús”, dijo.

El pontífice argentino agradeció a los jóvenes libaneses de la Iglesia Maronita que escribieron las meditaciones de las 14 estaciones del Vía Crucis, como lo solicitó su predecesor, Benedicto XVI, durante su visita al Líbano en septiembre del año pasado.

“Hemos visto la belleza y la fuerza de la unidad de los cristianos de aquella tierra y de la amistad de tantos hermanos musulmanes y muchos otros. Es un signo de esperanza para Oriente Medio y para el mundo entero”, señaló Francisco.

El Vía Crucis discurrió por el Coliseo, continuó por delante del Arco de Trajano y concluyó en la colina del Palatino. El cardenal vicario de Roma, Agostino Vallini, llevó la cruz en la primera estación y en la última. Religiosos de todo el mundo lo hicieron en las demás.

Antes del Vía Crucis, Francisco presidió en la Basílica de San Pedro la Pasión de Cristo, que comenzó orando durante varios minutos tendido en el suelo. Miles de personas asistieron al rito del Viernes Santo, único día del año que no se oficia misa.

 

La agenda. Francisco, el primer jesuita que llega al trono de Pedro, dejó en claro en poco más de dos semanas de pontificado que quiere un cambio para la Iglesia Católica, cuya imagen ha sido empañada en los últimos años por las luchas intestinas de poder, los sacerdotes pederastas o la turbia actividad del banco del Vaticano.

Quizás el mensaje más contundente lo dio el Jueves Santo, cuando se desplazó a una cárcel de menores de Roma para oficiar la misa que conmemora la última cena de Jesús con los 12 apóstoles y sacó la simbólica ceremonia de su marco habitual: la suntuosa basílica de San Juan de Letrán.

Arrodillado en el suelo sobre un paño blanco, el Papa lavó, secó y besó los pies de 12 jóvenes, incluyendo 2 musulmanes y 2 chicas. “Quien está en lo más alto debe servir a los otros, ayudar a los demás”, dijo. Poco antes, en la misa crismal, pidió a 1.600 religiosos que sirvan a los pobres, los cautivos y los oprimidos.

Hoy Francisco seguirá con los actos con la Vigilia Pascual, que celebra la resurrección de Jesús y durante la cual bautizará a cuatro adultos convertidos al catolicismo. El domingo celebrará en la Plaza de San Pedro la misa de Pascua y pronunciará la tradicional bendición Urbi et Orbi.