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Francisco: La fe cristiana es Jesucristo y una historia de salvación

El papa Francisco oficia en la basílica de San Pedro del Vaticano la Misa Crismal | EFE

El papa Francisco | EFE

El papa Bergoglio agregó que debido a que la Palabra divina "abraza las Escrituras y se extiende más allá de ellas", es necesaria la presencia constante del Espíritu Santo, que "guía a toda la verdad"

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El papa Francisco afirmó hoy que el centro de la fe cristiana no es sólo un libro, la Biblia, "sino una historia de salvación y, sobre todo, una persona, Jesucristo".

El pontífice hizo estas manifestaciones en el discurso que dirigió a los miembros de la Pontificia Comisión Bíblica, que preside el arzobispo Gerhard Ludwig Müller, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, a los que recibió tras haber celebrado la asamblea plenaria anual, cuyo tema fue "Inspiración y verdad en la Biblia".

"Como sabemos, las Sagradas Escrituras son el testimonio escrito de la Palabra divina, el memorial canónico que atestigua el acontecimiento de la Revelación. La Palabra de Dios, por tanto, precede a la Biblia y la sobrepasa. Por eso el centro de nuestra fe no es solamente un libro, sino una historia de salvación y, sobre todo, una persona, Jesucristo, la Palabra de Dios que se hizo carne", afirmó.

El papa Bergoglio agregó que debido a que la Palabra divina "abraza las Escrituras y se extiende más allá de ellas", es necesaria la presencia constante del Espíritu Santo, que "guía a toda la verdad".

Francisco subrayó que es necesario situarse en la corriente de la gran Tradición, la cual, "con la ayuda del Espíritu Santo y la guía del Magisterio, ha reconocido los escritos canónicos como Palabra dirigida por Dios a su pueblo y no ha cesado nunca de meditarlos y descubrir su riqueza inagotable".

El obispo de Roma se refirió también a la constitución dogmática "Dei Verbum", sobre la revelación divina, adoptada por el Concilio Vaticano II, y precisó que todo lo que concierne al modo de interpretar las Escrituras está sometido en última instancia al juicio de la Iglesia, "a la que compete el mandato divino y el ministerio de conservar e interpretar la palabra de Dios".