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Francia y Mali urgen a ONU a aprobar intervención militar en el país africano

La grave crisis política y social que vive Mali comenzó en marzo con el golpe de Estado militar que aprovecharon semanas después los rebeldes del Movimiento Nacional para la Liberación de Azawed para avanzar y proclamar la independencia de esa región

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El Gobierno de Mali y Francia urgieron hoy al Consejo de Seguridad de la ONU a autorizar una intervención militar internacional en el norte del país africano, controlado por grupos islamistas, una petición que fue acogida con reservas por el secretario general del organismo, Ban Ki-moon.

Los llamamientos del presidente francés, Francois Hollande, y del Gobierno de Bamako a que se convoque una reunión urgente del Consejo de Seguridad que apruebe el envío de una misión militar africana al norte de Mali se produjeron durante una reunión de alto nivel sobre la región del Sahel en el marco de la Asamblea General de la ONU.

La petición para el envío de esa misión ya estaba contenida en una carta a Ban enviada por el presidente de Mali, Dioncounda Traoré, y su primer ministro, Modibo Diarra, pero este miércoles fue oficializada durante la reunión de alto nivel.

"Pedimos la adopción de una resolución que autorice el establecimiento de una fuerza militar internacional compuesta por todos aquellos que quieran y puedan ayudarnos a recuperar los territorios ocupados en el norte", afirmó Diarra.

La grave crisis política y social que vive Mali comenzó en marzo con el golpe de Estado militar que aprovecharon semanas después los rebeldes tuareg del Movimiento Nacional para la Liberación de Azawed (MNLA) para avanzar y proclamar la independencia de esa región del norte del país.

En junio, grupos extremistas islámicos como Muyao o Al Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI), este último considerado la principal amenaza terrorista en la región del Sahel, se enfrentaron a los rebeldes tuareg y les arrebataron el control de la principales ciudades septentrionales, como Gao, Kidal y Tombuctú.

Diversas fuentes diplomáticas han expresado en los últimos días su temor a que grupos vinculados con Al Qaeda puedan tener un territorio a su disposición en el norte de Mali.

"Cuando un territorio tan grande como Francia está ocupado por terroristas estamos ante una amenaza que debe preocupar al mundo entero", subrayó hoy Hollande.

Para el mandatario francés, es hora de pasar "a una segunda etapa", de autorizar el envío de "una fuerza de estabilización" a Mali solicitada por las propias autoridades de Bamako y de que comience a operar "tan pronto como sea posible".

"Cualquier propuesta de solución militar para la crisis de seguridad en el norte de Mali debería ser considerada con extremo cuidado", advirtió por su parte el secretario general de la ONU.

En la declaración divulgada al término de la reunión, los países participantes se comprometieron a "ayudar a restaurar la integridad territorial" de Mali, pero sin precisar las medidas que se tomarán para ello.

Ban pidió por otro lado a la comunidad internacional que no abandone al Sahel, donde la agitación política, un clima extremo y las frágiles economías se han combinado "para crear una tormenta perfecta de vulnerabilidad".

Además, anunció que la ONU está desarrollando una estrategia para el Sahel que ayudará a "detener la amenaza del terrorismo", así como a promover "la conciliación y la mediación para reducir tensiones dentro y entre los países" de la región.

La ejecución de esa estrategia requerirá de "amplias consultas" en las próximas semanas y estará supervisada por un enviado especial de la ONU para el Sahel que Ban se ha comprometido a nombrar.

En este año más de 18 millones de personas se han visto afectadas en el Sahel por "una grave crisis alimentaria", más de 1,1 millones de niños están en riesgo de desnutrición severa y más de 260.000 habitantes de Mali han tenido que refugiarse en países vecinos, según cifras de la ONU.

La situación en Mali es "una crisis humanitaria, pero también un polvorín que la comunidad internacional no puede permitirse ignorar", advirtió la secretaria de Estado de EE.UU., Hillary Clinton.

También aplaudió la decisión de nombrar un enviado especial para el Sahel y el envío de un cuerpo diplomático a Mali, lo que a su juicio "debe incluir la coordinación de entrega de ayuda humanitaria, la atención a los reclamos políticos de los grupos étnicos en el norte y la preparación de elecciones creíbles".

Mientras, el presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, sostuvo que la Unión Europea está "firmemente determinada a apoyar" al Sahel, una región que "merece un mejor futuro", y continúa preocupada "por la persistente inseguridad" en el norte de Mali.

Y, también en referencia a Mali, el presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, alertó de que "el Afganistán de los talibanes enseñó que un territorio sin el control de un Estado responsable es un peligro para el conjunto de la comunidad internacional".

En un comunicado, la organización Oxfam alertó de que la ya "frágil" situación humanitaria en el norte de Mali podría empeorar con una intervención militar e instó a que, si esa operación se aprueba, se tomen todas las medidas necesarias para "evitar víctimas civiles" y proteger el respeto a los derechos humanos.