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Foro de Sao Paulo: de alternativa política a plataforma electoral

El presidente de Ecuador Rafael Correa / AFP

En este encuentro, Rafael Correa posiblemente asuma el liderazgo de la izquierda radical latinoamericana, con un matiz pragmático / AFP

Desde la llegada al poder de Hugo Chávez en 1998, los partidos de la izquierda radical han asumido el gobierno en nueve países de la región

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Muchos de los partidos de izquierda radical que hoy rigen en gran parte de América Latina son miembros del Foro de Sao Paulo. No siempre fue así. En 1990, cuando el Partido de los Trabajadores de Brasil fundó esta plataforma, el Partido Comunista de Cuba era el único movimiento de izquierda que se encontraba gobernando. Para ese entonces, tras la caída del Muro de Berlín, era lógico que  el PT y el PC de Cuba quisieran impulsar el debate sobre las perspectivas de la izquierda ante al escenario neoliberal.

La elección de Hugo Chávez en 1998 representó la llegada al poder por vías democráticas del primer gobierno de izquierda vinculado al Foro de Sao Paulo. El entonces Movimiento V República, germen del actual Partido Socialista Unidos de Venezuela, fue la plataforma electoral que sirvió al candidato. En 2002, se produjo el triunfo de Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil, perteneciente al Partido de los Trabajadores; seguido en 2004 de la elección de Tabaré Vázquez, del Frente Amplio en Uruguay. En 2005, Evo Morales alcanzó la presidencia de Bolivia apoyado por el Movimiento al Socialismo; Michelle Bachelet del Partido Socialista de Chile y Rafael Correa por Alianza PAÍS en Ecuador lo hicieron en 2006, al igual que el Frente Sandinista de Liberación Nacional encabezado por Daniel Ortega en Nicaragua. En 2008, le llegaría el turno en Paraguay a Fernando Lugo por la Alianza Patriótica para el Cambio (hoy Frente Guasú). Un año más tarde, José Mujica mantendría en manos del Frente Amplio la presidencia de Uruguay y Mauricio Funes, un candidato independiente, llevaría al poder al Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional de El Salvador. Con la victoria de Dilma Rousseff, el Partido de los Trabajadores de Brasil se garantizaría la continuidad de la gestión de Lula. En 2011, con Ollanta Humala como candidato el Partido Nacionalista obtendría la presidencia de  Perú: mientras que dos años más tarde Nicolás Maduro asumiría junto al PSUV el poder en Venezuela como parte de la herencia que le dejaba su tutor político, Hugo Chávez.

El Foro de Sao Paulo ha generado polémica debido a que para algunos ha pasado de ser una alianza entre partidos, con una visión alternativa y antiglobalización de la política frente al sistema neoliberal, para convertirse en una plataforma política para los intereses de determinados dirigentes de la región, entre ellos, el hoy desaparecido Hugo Chávez.

El miércoles pasado se inició en Sao Paulo la reunión anual del Foro, en un contexto particular, no sólo por la ausencia de Chávez sino por las protestas que se han generado en Brasil en los últimos meses, donde gobierna el PT, miembro fundador. ¿Qué rumbo tomará el foro? ¿Quién sucederá al fallecido mandatario? Son algunas preguntas que surgen hoy ante el nuevo encuentro.

En el XIX Foro de Sao Paulo terminará mañana con un homenaje al ex presidente de Venezuela,  Hugo Chávez. Participarán el primer mandatario nacional, Nicolás Maduro; el ex presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, y el jefe de Estado de Bolivia, Evo Morales, entre los representantes partidistas de 33 países de Latinoamérica y el Caribe, además de organizaciones de Europa, África y Asia.

El secretario ejecutivo del foro, Valter Pomar, señaló que este evento da “en medio de una coyuntura histórica marcada por la crisis global, el declive de la hegemonía de Estados Unidos, por la emergencia de nuevos polos de poder mundial y la inestabilidad y conflictos políticos, sociales y militares”.

En la sesión del jueves Pomar instó a los gobiernos progresistas de América Latina a avanzar hacia la izquierda para contener el agotamiento del modelo de redistribución de la riqueza que permitió reducir la pobreza pero ahora se ve amenazado por la crisis global y la reacción de la derecha. Además, generó fuerzas sociales que desean más de lo que recibieron hasta ahora.


Casualidad electoral. Los últimos dos foros se han dado en momentos cercanos a elecciones en Venezuela. El último sucedió en Caracas en julio de 2012 bajo el lema: “Los pueblos del mundo contra el neoliberalismo y por la paz”, tres meses antes de las últimas elecciones en las que participó Chávez como candidato. Luego de su muerte, se reunió en Caracas en una sesión extraordinaria el 4 de abril, presidida por Nicolás Maduro para hacer un homenaje a  Chávez, en plena campaña electoral, para los comicios presidenciales del 14 de abril.

Sergio Caballero, internacionalista de la Universidad Autónoma de Madrid, le da a este foro un valor relativo incluso de consumo doméstico entre los países participantes. Estimó que para Maduro no deja de ser  una suerte de escaparate para legitimarse en la región. “Tanto la presidencia pro tempore de Venezuela en el Mercosur, el foro de Sao Paulo, y la cumbre Alba, que también se acaba de producir en Guayaquil, son escenarios para reivindicarse a nivel regional”, dijo.

“Una cosa es el motivo de su fundación y lo que ello implica y otra, es la dimensión que pueda tener ahora. Máxime, si vemos la agenda que por un lado incluye la integración regional, luego está presidida por las ultimas noticias del espionaje en Estados Unidos, y se convierte así más en una proclama antiimperialista y estadounidense”, señaló el analista.

Pablo Medina, miembro de la Junta Patriótica, quien asistió al foro en sus inicios, cuenta que en sus comienzos era una plataforma de lucha contra el neoimperialismo. En 1994, al salir Chávez de la cárcel fue invitado y asistió a la reunión del foro en El Salvador. Medina considera que luego los encuentros tomaron un curso distinto al inicial.

“El foro nació agrupando a diferentes partidos con visiones distintas acerca de la globalización pero el curso que tomó después de la presidencia de Chávez fue de seguimiento y apoyo a él. Por ejemplo, en el 2012 se convirtió en un encuentro en función de los intereses de los fundadores por su etiqueta de izquierda”, explicó Froilán Barrios, del Movimiento Laborista venezolano.

En ese encuentro se hizo un llamado a la reelección de Chávez. Pomar, en esa oportunidad, dijo que “los participantes acordaron divulgar en todo el mundo los logros políticos, económicos, sociales y ecológicos alcanzados por el gobierno encabezado por Hugo Chávez”. Carlos Alejandro, dirigente sindical uruguayo, informó que se decidió apoyar la reelección de Chávez el 7 de octubre, diciendo: "Los delegados sindicales presentes acordamos impulsar una campaña de solidaridad que dice: `Si yo fuera trabajador venezolano, votaría por Chávez y el PSUV’”.

El diputado, Yul Yabour, del PCV opinó que el foro tiene carácter antiimperialista-democrático y en él “actúan partidos dirigidos al proceso de liberación nacional de manera conjunta”. Pero que los mandatarios, haciendo referencia al caso de Hugo Chávez en Latinoamérica, han sido presidentes gracias a sus pueblos. “Nadie puede dudar del liderazgo de Chávez”, afirma y apunta que el foro es un espacio de debate que no busca servir de plataforma para hacer campaña electoral.


Competencia por el testigo

En este escenario post Chávez, se debate quién podría asumir el liderazgo de la izquierda radical latinoamericana. El internacionalista Sergio Caballero considera que al único que ve como posible sucesor es a Rafael Correa, mandatario de Ecuador, ya que Nicolás Maduro tiene bastante con el intento de legitimación en la región.

Correa, a diferencia de Chávez, tiene una visión pragmática, muy distinta a la de los petrodólares del ex presidente, pues entre sus prioridades están los acuerdos económicos con Europa. Si ya se encuentran en el poder aquellos movimientos de izquierda que alguna vez asistieron al foro, queda ver si la instancia ayuda a mantenerlos en las casas de gobierno y hacia dónde se dirigen los pensamientos de la izquierda.