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Fidel Castro y Angelino Garzón: ¿cómo se proyecta la enfermedad desde el poder?

Angelino Garzón, vicepresidente de Colombia | AFP

Angelino Garzón, vicepresidente de Colombia | AFP

En una región donde el cáncer pareciera ser una epidemia que persigue a los líderes políticos, el ex mandatario cubano y el vicepresidente colombiano hoy son noticia por su estado salud

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La salud de los políticos latinoamericanos es uno de los temas más importantes en una región donde la enfermedad de un líder, antes un signo de debilidad que no convenía mostrar, ha dejado de ser tabú en muchos países y donde los secretos son cada vez más difíciles de guardar ante el poder creciente de la comunicación.

El ex mandatario cubano Fidel Castro y el vicepresidente colombiano, Angelino Garzón, son hoy protagonistas de los noticieros por razones de salud, el primero porque desmintió que esté moribundo o muerto, como señalaban insistentes versiones en las redes sociales, y el segundo porque anunció que padece un cáncer de próstata.

En un comunicado oficial Garzón, de 66 años y aquejado de varios problemas de salud desde que asumió en agosto de 2010, incluida una operación a corazón abierto y una isquemia cerebral, expuso con detalle su nuevo padecimiento, que le obligará a tomar 39 sesiones de radioterapia a razón de cinco por semana.

Castro, de 86 años y apartado del poder desde julio de 2006 por una enfermedad declarada "secreto de estado", afirmó en un artículo publicado hoy que todo lo dicho sobre su salud son "mentiras" de "pájaros de mal agüero" y que ni siquiera le duele la cabeza.

Para demostrar su buen estado físico presentó una serie de fotos con sombrero de paja y camisa a cuadros y con un ejemplar del diario Granma del 19 de octubre en la mano, pero no mencionó a sus médicos ni diagnóstico alguno, como sí hizo Garzón.

"Es un tema novedoso que tiene que ver con la comunicación. Hoy en día es muy difícil parar la información sobre la salud de los que están en el poder", dijo desde Buenos Aires el neurólogo y periodista argentino Nelson Castro, autor del libro "Enfermos de poder".

En este libro, publicado en 2005, actualizado en 2010 y del que ya prepara otra actualización debido a lo que califica como una "epidemia" de enfermedades de gobernantes y exgobernantes, Castro expuso el resultado de sus averiguaciones sobre la enfermedad de su colega revolucionario.

Según el periodista argentino, que ya no ejerce como médico pero se preocupa de mantenerse actualizado, Castro no padeció un cáncer sino una diverticulosis sangrante que "se trató mal", lo que obligó a practicarle una colostomía (ano contra natura).

Superó la "enorme dificultad de recuperación" del caso, pero "ya no es el mismo Fidel de siempre", señala Castro, quien considera que lo que sí parece que "no va a cambiar nunca" es el secretismo que rodea en Cuba todo lo relativo a la salud de los gobernantes.

El caso del presidente venezolano, Hugo Chávez, recién reelegido para un cuarto mandato que finalizará en 2019 y al que en 2011 se le diagnosticó un cáncer del que poco se ha informado salvo su ubicación en la zona pélvica, "no ha podido ser ocultado" tanto como el de Fidel Castro, señala.

Según el periodista, también en el caso de Chávez hubo "un mal tratamiento" en Cuba.

"En la medida en que se actúa con más secreto hay mayores posibilidades de que se cometan errores médicos", afirma.

En cualquier caso, Nelson Castro cree que del ejercicio del poder se puede decir que es peligroso para la salud, por el exceso de responsabilidades, el estrés y el estilo de vida al que obliga, como demuestra la profusión de casos de cáncer entre mandatarios y ex gobernantes latinoamericanos.

Hace menos de un mes y antes que Angelino Garzón, el presidente colombiano, Juan Manuel Santos, también anunció que padecía un cáncer de próstata y a los pocos días pasó por el quirófano.

Hoy dice estar recuperado al igual que el ex presidente paraguayo Fernando Lugo, la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, y el antecesor de esta, Luiz Inacio Lula da Silva, que padecieron cáncer al sistema linfático, los dos primeros, y cáncer de laringe, el tercero.

Tras señalar que el final del ex presidente argentino Néstor Kirchner, muerto en 2010 de un ataque de corazón fulminante, fue "la crónica de una muerte anunciada", Castro señala que su viuda y sucesora en el cargo, la presidenta Cristina Fernández, fue víctima de dos "falsos positivos".

El diagnóstico erróneo de cáncer de tiroides que recibió a comienzos de 1012 pudo deberse a que la biopsia no la hizo un patólogo especializado, según el neurólogo y periodista, que consideró que además no fue acertada la extirpación no solo del órgano sino también de los ganglios.

El periodista opinó que si bien los poderosos no quieren nunca "mostrar una imagen de debilidad", la enfermedad "también da votos", porque genera la simpatía de la gente y en caso de curación, "una épica de heroísmo".