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Felipe VI aceptó el reto de renovar la monarquía

El rey pidió un país que se mantenga unido en la diversidad | Foto EFE

El rey pidió un país que se mantenga unido en la diversidad | Foto EFE

El nuevo jefe del Estado llamó a trabajar para superar la crisis económica y ofrecer protección a las personas más vulnerables

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Felipe VI fue proclamado rey de España y se ofreció a renovar la monarquía, a ser garante de la estabilidad institucional y a potenciar el papel internacional de un país que puede mantener la unidad territorial dentro de su diversidad.

“Una monarquía renovada para un tiempo nuevo”, prometió un par de veces durante su discurso el nuevo rey, que llegó a citar a el Quijote con una frase que suscribiría incluso un republicano: “No es un hombre más que otro si no hace más que otro”.

En el Congreso de los Diputados, Felipe VI dio pistas de cómo afronta algunos de los temas que preocupan a los españoles y quiso mostrarse próximo a quienes no tienen trabajo como consecuencia de la crisis económica.

“Quiero transmitir mi solidaridad a aquellos a los que la crisis económica ha golpeado duramente hasta verse heridos en su dignidad como personas. Tenemos el deber de trabajar para revertir esta situación y ofrecer protección a las personas más vulnerables”, dijo el monarca, que pidió que la creación de empleo sea prioridad.

En un Estado donde los nacionalistas de Cataluña y el País Vasco impulsan el objetivo de decidir sobre su soberanía, el monarca tuvo el gesto de dar las gracias en las cuatro lenguas oficiales: castellano, catalán, vasco y gallego.

Pero también aprovechó para subrayar que España es unida y diversa. “En la solidaridad entre sus pueblos y en el respeto a la ley, cabemos todos; caben todos los sentimientos y sensibilidades, caben las distintas formas de sentirse español”, expresó.

Otro de los asuntos que preocupan a los ciudadanos es la corrupción y el alejamiento de sus instituciones, incluida la monarquía, sobre la que algunas fuerzas minoritarias pidieron en estas últimas semanas un referéndum y contra la que hubo manifestaciones en varias ciudades españolas ayer.

“La monarquía parlamentaria puede y debe seguir prestando un servicio fundamental a España. La independencia de la Corona, su neutralidad política y su vocación integradora ante las diferentes opciones ideológicas le permite contribuir a la estabilidad de nuestro sistema político”, proclamó.

Admitió que las exigencias de la Corona no se agotan en el cumplimiento de sus funciones constitucionales y se mostró consciente de que “ha de buscar la cercanía con los ciudadanos, saber ganarse continuamente su aprecio, su respeto y su confianza”.

En política exterior, Felipe VI se mostró partidario de una presencia cada vez más activa de España, con una mención especial a los vínculos culturales y económicos crecientes con Iberoamérica, pero también al deber de impulsar la construcción europea.



Felipe VI juró cumplir la Constitución de 1978 en un acto que se realizó en el Congreso de los Diputados y que contó con la presencia de representantes de todos los poderes del Estado, incluidos los presidentes de las comunidades autónomas que forman España.



El automóvil que trasladó al monarca y a su esposa, Letizia, desde el Congreso de los Diputados hasta el Palacio Real es uno de los tres Rolls Royce Phantom IV que el dictador Francisco Franco encargó en 1948 y que ahora son propiedad del Patrimonio Nacional.



Los nuevos reyes de España estuvieron acompañados casi en todo momento por sus dos hijas: la nueva princesa de Asturias y heredera de la Corona, Leonor, y la infanta Sofía.



Felipe VI tuvo palabras de elogio para el trabajo desarrollado por su padre, el rey Juan Carlos, durante casi 39 años. “Un reinado excepcional pasa hoy a formar parte de nuestra historia con un legado político extraordinario”, dijo.



España estrenó rey en un día caluroso y soleado en Madrid, cuyas calles se engalanaron para la ocasión y vieron como la gente se congregaba al paso de la comitiva para saludar a Felipe y Letizia y frente al Palacio Real para vitorear a la familia completa.



Entre los gestos cómplices y familiares que se repitieron a lo largo de la proclamación, destacó el beso de la reina Sofía a Juan Carlos en el balcón del Palacio Real.