• Caracas (Venezuela)

Mundo

Al instante

Las monarquías europeas en debate

La abdicación del rey Juan Carlos obligará a aprobar una legislación que establezca los pasos para que el príncipe Felipe asuma el cargo de su padre | Foto EFE

La abdicación del rey Juan Carlos obligará a aprobar una legislación que establezca los pasos para que el príncipe Felipe asuma el cargo de su padre | Foto EFE

La abdicación del rey Juan Carlos de España ha puesto sobre el tapete la discusión sobre el papel que cumplen las casas reales en el mundo de hoy. Época de cambios. crisis y república son sinónimos en Europa

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

La monarquía se ha erigido en el más emblemático chivo expiatorio de la crisis en España. Con un desempleo que supera 25% de la población, cualquier gasto que parezca suntuario quema las heridas. Sobre todo si la institución en cuestión está salpicada de acusaciones de corrupción.

La abdicación del rey Juan Carlos, anunciada por él mismo el lunes pasado, ha propiciado una ola de manifestaciones que claman por un referéndum sobre si España debe seguir manteniendo la monarquía constitucional como forma del Estado o si se da paso a una tercera república. Una moción que no tiene visos de prosperar, pues cuenta con la oposición de los dos grandes partidos políticos –Partido Popular y Partido Socialista Obrero Español– pero que está alimentando a nuevos partidos de izquierda contrarios a la monarquía, una institución que, por más modernización que haya afrontado, encarna privilegios decimonónicos hereditarios que las crisis económicas ponen especialmente en evidencia.

La abdicación del rey Juan Carlos, de 76 años de edad, en su hijo Felipe, de 46 años de edad, es una maniobra calculada pero que ciertamente denota que la monarquía trata de sobrevivir adoptando aires frescos.

En cualquier caso, el recambio generacional en las monarquías europeas es ya casi una corriente en los últimos tiempos. La necesidad de dotar de aires renovados a la institución es el objetivo, si bien por razones concretas diferentes.

En Bélgica la crisis fue nítidamente el impulso de la abdicación del rey Alberto II, quien dio paso a su hijo Felipe. Alberto II estaba envuelto en un escándalo financiero, había sido acusado de sonoras infidelidades matrimoniales y su reinado estaba cada vez más desprestigiado.

Algo parecido sucede en España, donde Juan Carlos, luego de 39 años de reinado, da un paso al costado en medio de la peor crisis de popularidad de la monarquía principalmente porque su segunda hija, Cristina, y su yerno, Iñaki Urdangarin, permanecen imputados judicialmente. Urdangarin está acusado de haber ingresado de forma fraudulenta alrededor de ocho millones de euros valiéndose de su real parentesco, y el juez que instruye el caso ha hallado pruebas de evasión fiscal en la trama correspondiente contra Cristina de Borbón.

Muy distinto fue el caso holandés, en el que la reina Beatriz abdicó en favor de su hijo Guillermo Alejandro, dejando el trono con 75% de popularidad entre sus conciudadanos.

En el panorama futuro hay quien apuesta por una no muy lejana abdicación del rey Carlos Gustavo de Suecia en su primogénita Victoria. Carlos Gustavo, a sus 67 años de edad, ve cómo su reputación va en caída libre por la publicación de una biografía no autorizada.

En el extremo opuesto de la corriente se sitúa,  la reina Isabel II de Inglaterra. A sus 88 años, la reina británica parece no haber siquiera considerado la posibilidad de una abdicación. En el año 2015 Isabel II podría convertirse en la monarca con el reinado más largo en su país, superando a su tatarabuela la reina Victoria, que reinó durante 63 años. De paso, el príncipe Carlos se ha convertido en el heredero más viejo del mundo con 65 años de edad.

Tampoco parecen apostar por la abdicación el rey de Noruega, Harald V (77 años de edad), y la reina Margarita II de Dinamarca (74 años de edad).

Símbolos de unión. Frente a quienes reclaman la república como si fuera un brebaje mágico contra las crisis coyunturales, los más tradicionalistas, y sin duda los partidos históricos en Europa, defienden a la institución por considerarla sobre todo un símbolo de unión y cohesión en los países.

En Bélgica, valones y flamencos prácticamente solo se sienten unidos por la monarquía a pesar de sus puntos débiles, y el rey Felipe tiene el apoyo de 80% de los belgas.

En España, incluso los separatistas –los menos radicales, claro está– abogan por fórmulas ingeniosas de cohesión con la única amalgama de la monarquía. En el imaginario colectivo de los españoles no tan jóvenes está muy presente la crisis económica y el caos institucional vivido en la Segunda República, algo que motiva que muchos caigan en la falacia de asociar crisis y república como si fueran sinónimos.

El Rey Juan Carlos recibe un sueldo anual de 40 mil euros más 152 mil por gastos de representación.