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Egipto no quiere ver películas sobre judíos

Manifestantes egipcios acampan alrededor del palacio presidencial en El Cairo/ EFE

Manifestantes egipcios acampan alrededor del palacio presidencial en El Cairo/ EFE

Todo estaba listo para el estreno de Judíos de Egipto en salas de El Cairo y Alejandría, pero en el último momento las autoridades pusieron objeciones, incómodas ante la posibilidad de que un documental "delicado" viese la luz

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¿Una historia sobre judíos egipcios? No, gracias. Egipto no quiere abrir frentes innecesarios y ha parado la proyección de un documental que aborda la historia de esa comunidad, que sigue despertando animadversión en el país.

Todo estaba listo para el estreno esta semana de la película Judíos de Egipto en salas de El Cairo y Alejandría, o casi.

Porque en el último momento las autoridades pusieron objeciones, incómodas ante la posibilidad de que un documental de temática "delicada" viese la luz en un momento de tensión en las calles, y la debida autorización se esfumó de las manos de los creadores.

El director de la película, Amir Ramses, se muestra indignado y acusa a los servicios de seguridad de "extralimitarse" e ir más lejos que la oficina de censura, que había aprobado antes la proyección en dos festivales internacionales.

En una entrevista con Efe, Ramses es consciente de que iba a ser rompedor ver la estrella de David en la cartelera egipcia, pero sale al paso de las críticas diciendo que su posición sobre el tema "está muy clara".

La cinta indaga en la vida de la influyente comunidad judía que vivía en Egipto en la primera mitad del siglo XX y los motivos que llevaron a muchos de sus miembros a abandonar después el país.

Inicialmente eran unas 75.000 personas que se movían en un ambiente cosmopolita, como lo atestiguan las imágenes de archivo de las principales ciudades, rescatadas para el proyecto.

También se profundiza en la mentalidad de los egipcios, que ha evolucionado desde la "tolerancia religiosa y cultural" hacia un rechazo generalizado contra los judíos, según Ramses.

"A los judíos se les hace difícil pensar que no estaban discriminados en Egipto antes de 1948 (cuando se creó el estado de Israel)", asegura el joven cineasta, que se fue a buscar testimonios a Francia, adonde emigró un gran número de ellos.

"Encontré mucha más nostalgia que amargura" entre quienes se vieron forzados a abandonar su propio país en 1956, fecha marcada por la guerra contra Israel y la nacionalización del canal de Suez, lideradas por el entonces presidente, Gamal Abdel Naser, añade Ramses.

El director entrevistó a algunos judíos militantes de izquierda que, pese a haber perdido entonces su nacionalidad y sus propiedades, mantenían paradójicamente un buen recuerdo de Naser, con quien compartían sus ideas socialistas.

El principal reto de Ramses fue, no obstante, hablar con algunos de los menos de cien judíos que, reacios a las cámaras, siguen viviendo en Egipto, aunque "no se sienten socialmente aceptados".

En esa relación tan traumática influyeron Israel y Naser, pero también hechos como los atentados contra judíos perpetrados por supuestos islamistas o enrevesados casos de espionaje que involucraban a judíos egipcios, aclara el director.

Para el investigador y líder socialista Mohamed Abul Ghar, que aparece en el documental, no hay que pasar por alto que los judíos, muchos de ellos con doble nacionalidad, también se vieron afectados por la abolición en 1949 de los privilegios empresariales de los extranjeros y por la subida de impuestos y la reforma agraria posteriores.

Ese cóctel de acontecimientos ha contribuido a generar un mundo "sin sentido", asegura Ramses, que cita algunas contradicciones: "Combatimos contra Israel, pero firmamos la paz (en 1979). Los israelíes pueden entrar en Egipto con un sello en el pasaporte, pero hay judíos egipcios que tuvieron que renunciar a su nacionalidad y no pueden volver".

Además de intentar disipar la confusión que existe entre los términos de judío, israelí y sionista, el director niega ser un "seguidor" de Israel ni de su Gobierno, al que critica por su trato a los palestinos.

Y defiende el retorno de los judíos de descendencia egipcia que partieron a Israel por una cuestión de derechos y no por cálculos políticos, como los que -considera- hizo el vicepresidente del partido de los Hermanos Musulmanes egipcios, Esam el Erian.

El líder islamista señaló recientemente que estaba a favor de que esos judíos volvieran a Egipto en beneficio de los palestinos, lo que causó el rechazo de su partido y la oposición.

Ahora las autoridades quieren evitar una polémica como esa que pueda incendiar las agitadas calles del país y justifican que el documental no debe proyectarse porque le faltan permisos administrativos.

"La han prohibido", denuncia el autor de esa película independiente, que este año se verá posiblemente en Estados Unidos, el Reino Unido y Marruecos, pero quizás no en su país de origen.