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Un Egipto polarizado conmemora mañana los dos años de su revolución

El jefe del partido opositor Al Karama, Hamden Sabahi, saluda a los manifestantes que se oponen al presidente de Egipto, Mohamed Mursi | EFE

El jefe del partido opositor Al Karama, Hamden Sabahi, saluda a los manifestantes que se oponen al presidente de Egipto, Mohamed Mursi | EFE

Dieciséis partidos y movimientos opositores no islamistas han convocado para este viernes cuatro marchas desde el distrito de Shubra, la plaza Ramses y los barrios de Imbaba y Maadi, en El Cairo, hasta la emblemática Tahrir

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Egipto conmemorará mañana con una gran manifestación en la plaza Tahrir, y en medio de una gran polarización, el segundo aniversario del inicio de la revolución que en dieciocho días acabó con tres décadas del régimen de Hosni Mubarak.

Dieciséis partidos y movimientos opositores no islamistas han convocado para este viernes cuatro marchas desde el distrito de Shubra, la plaza Ramses y los barrios de Imbaba y Maadi, en El Cairo, hasta la emblemática Tahrir, epicentro de la revolución.

Más que de celebración, estas marchas tendrán un tono reivindicativo, ya que los participantes quieren insistir en los objetivos de la revolución y protestar contra "la pobreza, la subida de precios, la inseguridad y mala administración".

Entre los convocantes están el Partido de la Constitución, del premio nobel de la paz Mohamed el Baradei; la Corriente Popular Egipcia, del izquierdista Hamdin Sabahi; el Partido Egipcios Libres; el Wafd; los naseristas; los socialistas y los movimientos Kefaya y Jóvenes del 6 de abril.

Dos años después de la revolución, Egipto ha pasado de estar gobernado por una dictadura a una democracia tambaleante dirigida por los islamistas, los archienemigos de Mubarak, que triunfaron en las primeras elecciones democráticas en el país, tanto las parlamentarias como las presidenciales.

Sin embargo, no ha sido un camino de rosas para los Hermanos Musulmanes y su brazo político Partido Libertad y Justicia (PLJ), ni tampoco para el presidente del país, Mohamed Mursi, que fue líder del PLJ hasta su victoria en los comicios.

La maltrecha economía, la ausencia de consenso político sobre la nueva Constitución y varias decisiones polémicas de Mursi, como la emisión de un decreto en noviembre pasado para blindar sus poderes ante la Justicia hasta la aprobación de la Carta Magna, han puesto en pie de guerra a los no islamistas.

"Lo que ha pasado en los últimos meses ha sido una destrucción del Estado y de sus instituciones", afirmó tajante a Efe el dirigente del Partido de la Constitución, Emad Abu Gazi, portavoz del Frente de Salvación Nacional (FSN), la principal alianza opositora.

Los islamistas, por su parte, rehúsan entrar en confrontación directa mañana, con motivo del aniversario, y no han organizado actos públicos.

"No vamos a hacer nada, lo único que tenemos es una iniciativa para el bien de Egipto", dijo lacónico uno de los portavoces del PLJ, Ahmed Subaya, a Efe, sin dar más detalles.

Esto no significa que los Hermanos Musulmanes no respondan a las críticas de sus adversarios, a los que acusan de hacer una oposición "antidemocrática".

"La oposición ha cometido un grave error al recurrir a la mentira y la desinformación, y cuando empleó métodos antidemocráticos para cambiar las cosas", afirmó el secretario general de la cofradía, Mahmud Husein, en una entrevista publicada hoy en la versión en inglés del diario estatal Al Ahram.

Husein negó, además, rotundamente que la Hermandad influya en las decisiones de Mursi, como sus rivales aseguran, y subrayó que la Presidencia es "independiente".

Mientras la contienda política no puede estar más enconada, muchos temen un estallido de violencia este fin de semana.

Desde anoche, algunos jóvenes intentan derribar un muro que aisla el Parlamento y la sede del Consejo de Ministros de la plaza Tahrir, donde permanece una acampada de la oposición desde diciembre pasado, a lo que la policía ha respondido con gases lacrimógenos.

Los temores a un hipotético estallido de violencia han sido alimentados también por las amenazas lanzadas por los hinchas del club cairota Al Ahly, iracundos por el aplazamiento de la sentencia en el juicio por la muerte de 74 personas en febrero pasado en la masacre del estadio de Port Said.

El fallo estaba previsto para el próximo sábado, pero ha sido pospuesto por el hallazgo de nuevos indicios, aunque ese día se celebrará una sesión del juicio, para el que los llamados "Ultras" del Ahly ya han lanzado duras amenazas.