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Egipto condena la muerte de sirios en polémico bombardeo del régimen

La oposición siria sostiene que 1.300 murieron por un ataque químico / AP

La oposición siria sostiene que 1.300 murieron por un ataque químico / AP

El ministro de Exteriores egipcio, Nabil Fahmi, mostró su "estupor" por el asesinato de más de mil sirios y pidió una investigación para verificar las informaciones que apuntan al uso de armas químicas por parte del régimen sirio en ese caso

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Egipto condenó la muerte de más de 1.300 personas en un bombardeo del régimen de Damasco, al que la oposición siria acusa de haber empleado armas químicas en el ataque, según un comunicado del Ministerio egipcio de Asuntos Exteriores.

El ministro de Exteriores egipcio, Nabil Fahmi, mostró su "estupor" por el asesinato de más de mil sirios y pidió una investigación para verificar las informaciones que apuntan al uso de armas químicas por parte del régimen sirio en ese caso.

Egipto rechaza cualquier uso de armas químicas y no cree que la solución militar saque a Siria del conflicto, sostuvo el ministro egipcio, para quien "Damasco debe confirmar que aún desea llegar a soluciones políticas mediante negociaciones".

La Coalición Nacional Siria (CNFROS, la principal alianza opositora) denunció que al menos 1.300 personas murieron ayer en un supuesto ataque con armas químicas en la zona de Guta Oriental y otras áreas en los alrededores de Damasco, unas acusaciones que fueron negadas por las autoridades sirias de manera casi inmediata.

En Siria se encuentra actualmente una misión de la ONU encargada de investigar tres supuestos casos de ataques químicos tras el acuerdo al que llegaron el organismo internacional y las autoridades sirias.

Las declaraciones de Fahmi contrastan con la actitud del anterior gobierno del depuesto presidente Mohamed Mursi, que se alineó firmemente con los opositores sirios e incluso anunció la ruptura definitiva de las relaciones diplomáticas con el régimen del presidente sirio, Bachar al Asad.

Tras el golpe militar que derrocó a Mursi en julio pasado, el nuevo ministro de Exteriores dijo que revisará la ruptura de esas relaciones y dejó claro que "no hay intención de ir a una yihad (guerra santa) en Siria", como habían instado antes destacados ulemas suníes en El Cairo en un llamamiento apoyado por los islamistas egipcios.