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623 muertos tras disturbios en Egipto

Egipcios continúan en las calles, mientras la violencia sigue dejando fallecidos y heridos | EFE

Egipcios continúan en las calles, mientras la violencia sigue dejando fallecidos y heridos | EFE

Turquía manifestó que el Consejo de Seguridad de la ONU debe reunirse para debatir la situación

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El gobierno declaró estado de emergencia nacional y un toque de queda por las noches luego de enfrentamientos entre fuerzas del orden y partidarios del depuesto presidente islamista Mohamed Mursi que provocaron la muerte de 623 personas en la nación africana.

El día más letal desde que comenzó el levantamiento popular de 2011 que derivó en la renuncia del presidente Hosni Mubarak

El portavoz del ministerio, Jaled el Jatib, dijo que la cifra de heridos por la violencia del miércoles ascendía a 3.717.

Las autoridades del país autorizaron a la policía a que use fuerza letal para proteger de ataques a las instituciones estatales clave y a sí mismos, tras la quema de dos edificios del gobierno local, cerca de la capital.

El Ministerio del Interior, que está a cargo de la seguridad nacional, dijo en un comunicado que las nuevas medidas se adoptaron después que una multitud enardecida irrumpió en ambos edificios en Giza, la ciudad vecina a El Cairo en la que se levantan las famosas pirámides.

El gobierno apoyado por los militares emitió un comunicado en el que se compromete en a enfrentar acciones terroristas y sabotajes que supuestamente están siendo dirigidos por los Hermanos Musulmanes.

Tamarod, el movimiento popular juvenil que organizó las manifestaciones masivas que llevaron al derrocamiento de Mursi, propuso la creación de comités vecinales para proteger las propiedades gubernamentales y privadas.

La violencia continuó y por segundo día consecutivo se atacaron iglesias cristianas coptas.


Cancelación. El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, anunció la cancelación de ejercicios militares conjuntos entre su país y Egipto, tras condenar enérgicamente la brutal represión contra manifestantes opositores, pero sin llegar a cortar la ayuda a El Cairo y tras asegurar que no toma partido por ninguna de las partes enfrentadas.

“Aunque queremos mantener nuestra relación con Egipto, nuestra cooperación tradicional no puede perdurar siempre que haya civiles asesinados en las calles y los derechos humanos en franco deterioro”, aseguró Obama desde la isla de Martha’s Vineyard, al noreste del país donde pasa una semana de vacaciones.

“Anunciamos al gobierno egipcio que anulamos nuestras maniobras militares bienales que debían realizarse el mes próximo”, dijo.

Estados Unidos mantendrá sus relaciones militares con El Cairo, a pesar de que la violencia pone en peligro elementos importantes de nuestra cooperación, afirmó el jefe del Pentágono, Chuck Hagel.

Diversas naciones como Francia, Italia y Austria exhortaron a acabar con la violencia y pedir se evite una guerra civil, mientras que Turquía manifestó que el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas debe reunirse rápidamente para debatir la situación en Egipto.


"Temo sus consecuencias"

El Nobel de la Paz, Mohamed el Baradei, dimitió de su cargo en el Gobierno interino de Egipto casi 12 horas después de que comenzara el desalojo por la fuerza de las acampadas islamistas de protestas. “Presento mi dimisión del puesto de vicepresidente y pido a Dios el altísimo que preserve nuestro querido Egipto de todo lo malo”, explicó en una carta en la que también aseguraba: “Ha llegado a ser difícil para mí continuar al frente de la responsabilidad de tomar decisiones con las que no estoy de acuerdo y de las que temo sus consecuencias”, señaló el diario español El País.

Ningún otro miembro del Gobierno interino imitó al ex jefe del Organismo Internacional para la Energía Atómica (OIEA).

El abandono de El Baradei -en el cargo desde mediados de julio- supone que los militares egipcios pierdan a la más conocida en Occidente de las personalidades que arroparon, hace seis semanas, el golpe de Estado contra el primer presidente elegido democráticamente, el islamista Mohamed Morsi.

El Baradei, que el año pasado retiró su candidatura a la presidencia, explicó en su carta de dimisión que aceptó el cargo porque creyó que el derrocamiento de Morsi acabaría con la polarización. Los hechos le han desmentido. “Creo que la estabilidad y la prosperidad solo se lograrán mediante un consenso nacional, y la paz social, a través de la creación de un Estado civil, en el que no se implique la religión en política”, añadió.