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ELN rechazó condición para dialogar con el Gobierno colombiano

Ejército de Liberación Nacional, Colombia | AFP

El máximo líder del Ejército de Liberación Nacional, alias "Gabino", expresó hoy en un comunicado divulgado en su página de internet su oposición a entregar las armas y consideró "desafortunada" esa solicitud de la Iglesia católica colombiana

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La guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN) rechazó hoy su desarme como condición para dialogar con el Gobierno colombiano, tal como lo propuso recientemente el presidente de la Conferencia Episcopal, el cardenal Rubén Salazar Gómez.

El máximo líder del ELN, Nicolás Rodríguez Bautista, alias "Gabino", expresó hoy en un comunicado divulgado en su página de internet su oposición a entregar las armas y consideró "desafortunada" esa solicitud de la Iglesia católica colombiana.

"Esta carta abierta la motivan valoraciones recientes hechas por su representante (de la Conferencia Episcopal) a los medios de comunicación haciendo un llamado al desarme de la guerrilla como elemento condicionante para lograr la paz de nuestra patria", explicó "Gabino".

"Consideramos desafortunado dicho comentario, al que se sumó otro, igualmente desafortunado, planteándole a la insurgencia que desistiera de propuestas de reforma al sistema de tenencia de la tierra, al modelo democrático y de una reforma a las fuerzas armadas", prosiguió el jefe de la segunda guerrilla colombiana.

Según el líder del ELN, estos comentarios "evidencian que la jerarquía católica desasocia la paz con la lucha por la justicia social, donde esta última queda nuevamente postergada" y se mantiene alineada con "el discurso de la clase dominante", sin visión histórica y crítica de la "realidad nacional".

Este planteamiento además "desconoce" que el conflicto armado interno colombiano tiene dos contendientes: "la insurgencia y el Estado", denunció el comandante del ELN.

Rodríguez Bautista aprovechó para exigir también una reflexión sobre el futuro del cerca de medio millón de integrantes de las fuerzas de seguridad del Estad ante un eventual proceso de paz exitoso.

Asimismo, achacó a las instituciones colombianas la responsabilidad sobre las desigualdades que originaron "la violencia" y culpa a "los amigos del desarme de las guerrillas" de desconocer el papel que deben jugar en la consecución de la paz, porque ésta "no es sinónimo del silenciamiento de los fusiles, sino resultado de grandes reformas".

La segunda guerrilla colombiana, que según las autoridades cuenta con 1.500 hombres alzados en armas y el pasado 4 de julio cumplió 49 años en activo, exigió además garantías para ejercer la oposición política.

En este sentido, condenó la respuesta gubernamental a la protesta campesina que arrancó hace 35 días en la región del Catatumbo, en el noroeste colombiano, al denunciar que las autoridades le han dado un "tratamiento de guerra a la movilización y a la oposición política".

"El alzamiento en armas, señores obispos, es consecuencia, según importantes investigaciones sociológicas, y no causa del conflicto social y armado que hemos tenido que soportar hace más de 50 años", concluyó Rodríguez Bautista.

La Conferencia Episcopal también ha resaltado en las últimas semanas la urgencia de que el ELN y el Gobierno colombiano aborden un diálogo como el que el Ejecutivo mantiene en La Habana con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) desde hace más de siete meses.