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Diálogo con Washington no implica reconocimiento explícito de Maduro

El secretario de Estado de EE UU, John Kerry / AP

El secretario de Estado de EE UU, John Kerry / AP

Internacionalistas sostienen que fue la necesidad la que impulso el acercamiento para reanudar las relaciones

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La oposición en Venezuela y analistas internacionales coinciden en que la hoja de ruta diseñada para restablecer las relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y Venezuela, es un paso positivo para las partes, pero no necesariamente significa que Washington haya hecho un reconocimiento explícito y pleno de Nicolás Maduro como presidente del país, ni que se pierda de vista la actitud a favor del reconteo de los votos de las elecciones del 14 de abril.

El eventual y formal reconocimiento de Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos en buena medida dependería del transcurrir positivo de la agenda pautada entre el secretario de Estado de ese país, John Kerry, y el canciller de Venezuela, Elías Jaua, en la reunión sostenida el miércoles en el marco de la 43 Asamblea General de la OEA. “Esto no significa, de ningún modo, que Estados Unidos esté apoyando al gobierno de Venezuela o desconsiderando a la oposición porque seguirá comprometido con la democracia en la región, puntualizando los errores que el gobierno comete en materia de Derechos Humanos y otros asuntos que son parte de los objetivos bandera de Estados Unidos para América Latina”, explicó el internacionalista Carlos Romero.

El especialista Demetrio Boersner cree que una declaración de reconocimiento podría a la larga estar implícita en el desarrollo de la normalización de las relaciones pero dependerá de que el gobierno de Venezuela aclaré cuál es su verdadera línea con Washington.


Crisis como impulso. Los analistas coinciden en que el interés de  los actores en reanudar las relaciones, en parte, es consecuencia de la actual coyuntura económica del país y del interés del capital estadounidense, sobre todo, las empresas petroleras y de bienes y servicios hacia Venezuela independientemente de la retórica desafiante de Caracas. “Esta normalización es producto de la necesidad”, sostuvo Romero, quien agregó que Caracas entiende que no le conviene en la circunstancia internacional actual acentuar el aislamiento o la ruptura con su principal socio.

Para Romero, a la oposición le conviene que Estados Unidos esté formalmente como actor político en el país porque puede equilibrar el papel que puedan jugar Rusia, China e Irán en Venezuela.

Boersner agregó que después de la muerte del presidente Hugo Chávez, existe en Estados Unidos la preocupación de que Venezuela se pudiese volver anárquica e incontrolable, alterando el orden hemisférico debido a la debilidad del gobierno de Maduro y a las dificultades económicas y sociales que el país atraviesa.

Añadió que en este acercamiento también pudo influir el fortalecimiento a la Alianza Pacífico en la región. “El gobierno se ve impulsado a buscar tablas de salvación”, sostuvo Boersner.


MUD. El secretario ejecutivo de la Mesa de la Unidad Democrática, Ramón Guillermo Aveledo informó que valoran positivamente el encuentro entre Jaua y Kerry y hacen votos porque se proyecte y concrete en un avance tangible de las relaciones mutuamente provechosas y respetuosas que los gobiernos deben tener.

La oposición espera que ese avance se traduzca en beneficios reales para los venezolanos tales como la reapertura del Consulado en Miami, la regularización en la repatriación de dividendos de las empresas que aquí prestan servicios y generan puestos de trabajo; y la cooperación en la lucha contra el narcotráfico y el crimen organizado. "Elementos reales, tangibles”, finalizó.


Altibajos

Las relaciones entre Estados Unidos y Venezuela han sido tensas desde la llegada al poder del fallecido mandatario Hugo Chávez. En 2008, el entonces presidente Chávez expulsó al embajador de Washington en Caracas en solidaridad con su homólogo de Bolivia, Evo Morales, quien había aplicado la misma medida el día anterior. Estados Unidos respondió con la expulsión de los dos diplomáticos de las naciones aunque al año siguiente los reinstalaron en sus cargos.

En 2010, Larry Palmer viajaría a Caracas designado como el nuevo embajador, pero tras unas declaraciones en el Congreso norteamericano no se le permitió su llegada al país por lo que Washington replicó revocando la visa al funcionario de Venezuela, Bernardo Álvarez.

En enero de 2011 la entonces secretaria de Estado, Hillary Clinton, intentó reactivar la relación con Venezuela al conversar brevemente con el Jefe de Estado, dónde manifestaron su intención de mejorar las relaciones pero sin lograr concretar acuerdos para lograrlo.