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EE UU intensifica debate sobre inédita reforma migratoria para el siglo XXI

La Casa Blanca de los Estados Unidos | AFP

La Casa Blanca de los Estados Unidos | AFP

El punto más polémico de la propuesta de la Casa Blanca es el llamado camino a la ciudadanía. Obama prevé nuevo proyecto en seis semanas

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Contra viento y marea el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, está dispuesto a llevar adelante una reforma migratoria “completa y con sentido común” que dignifique el estatus de 11 millones de personas sin papeles en esa nación.

La posibilidad de que la reforma se concrete es en buena medida consecuencia de que los republicanos hayan entendido el valor del voto de los latinos y otras minorías inmigrantes, que voltearon la balanza a favor de Obama en las elecciones de noviembre para otorgarle un segundo mandato.

Luis Ricardo Fraga, vicerrector y profesor de Ciencias Políticas en la Universidad de Washington, dijo que contrario a lo que actualmente supone la actitud de los republicanos no hay que perder de vista que “las mejores reformas en el sistema de migración han sido a causa del liderazgo de las fuerzas conservadoras”.

La opinión es compartida por Rosalía Davis, abogada especialista en inmigración, quien indicó que por la falta de actualización de las políticas migratorias diferentes sectores de la economía han sufrido. “Estamos perdiendo el talento de personas que después de graduarse en nuestras universidades no encuentran modo de quedarse legalmente. También el sector agrícola necesita el trabajo del inmigrante, pero las leyes son muy complicadas. El otro problema son las largas listas de espera para las solicitudes de residencias o la ciudadanía estadounidense”, agregó. 

La meta de Obama es que el proyecto de ley esté listo en seis semanas; otras expectativas consideran que una eventual reforma será posible en un año.

El plan Obama. El pistoletazo para el debate sobre este tema se dio el 28 de enero en un colegio en Las Vegas, donde Obama aseguró que el sistema migratorio en Estados Unidos es anticuado y problemático. El Presidente hizo pública su propuesta, para ser debatida entre los distintos sectores de la sociedad, y se reservó el derecho de presentarla si en el Congreso no fluye la redacción de un proyecto de ley.

La propuesta de reforma migratoria se titula: “Arreglando nuestro sistema de inmigración para que todos jueguen bajo las mismas reglas”. Está en el sitio de la Casa Blanca http://www.whitehouse.gov/espanol, y establece mecanismos expeditos para la posible obtención de la ciudadanía estadounidense.

Rosalía Davis señaló que vivir en la sombra de la ley es complicado y no tener estatus legal hace al inmigrante susceptible de explotación en el empleo y la discriminación social. “Si la reforma incluye estatus legal van a ganar muchos derechos. Por otro lado, tener más personas trabajando, pagando impuestos, comprando bienes y abriendo cuentas de banco ayudará a la economía del país”.

De acuerdo con el documento de la Casa Blanca, la propuesta de Obama se basa en cuatro puntos centrales: fortalecer las fronteras, limitar la contratación por parte de las empresas de trabajadores sin papeles; generar un compromiso de responsabilidad del inmigrante (pago de impuesto, aprender inglés y no tener antecedentes penales) y agilizar el sistema legal de inmigración para las familias, los trabajadores y los empleadores.

 

Gang of 8. Cuatro senadores republicanos e igual número de demócratas presentaron una lista de principios acerca de la inmigración. El presidente Obama les encomendó la redacción del proyecto de ley reforma migratoria.

El grupo bipartidista del Senado está integrado por los demócratas Charles Schumer (Nueva York), Dick Durbin (Illinois), Robert Menéndez (Nueva Jersey) y Michael Bennet (Colorado), y los republicanos John McCain (Arizona), Lindsey Graham (Carolina del Sur), Marco Rubio (Florida) y Jeff Flake (Arizona).

El plan tiene semejanzas con la propuesta de Obama. Establece un camino a la ciudadanía, seguridad fronteriza, verificación de empleo e inmigración legal.

La iniciativa indica que los sin papeles sean registrados en el gobierno federal, que carezcan de antecedentes criminales, cancelen impuestos retrasados y paguen multas para recibir un estatus de no inmigrantes por un tiempo, que de ser superado podrá iniciar los trámites para la residencia permanente y posterior ciudadanía.

Fraga indicó que es importante que en el Senado y en la Cámara de Representantes  (donde el proyecto bipartidista podría ser presentado el próximo 12 de febrero) todos los demócratas voten como un bloque junto con suficientes republicanos moderados. “La mayoría de los republicanos no va a apoyar una reforma migratoria que incluya un camino a la legalización para las personas que están en Estados Unidos sin documentos”, advirtió.

Inmigración controversial

Como inmigrante mexicano homosexual radicado en Estados Unidos sin autorización, Alex Aldana comprende en carne propia su condición de minoría por partida doble. No solamente teme ser deportado, sino que tampoco puede conseguir la ciudadanía casándose con otro hombre porque el gobierno federal no reconoce los matrimonios homosexuales.

Él y otros activistas gays esperan que el nuevo debate sobre inmigración en Washington cambie la situación y están apostando por una alianza recientemente forjada, pero todavía frágil entre dos bloques de votantes que se considera fueron cruciales en la reelección del presidente Barack Obama: los hispanos y la comunidad homosexual, reportó AP.

El movimiento en defensa de los derechos homosexuales gestiona que las parejas binacionales del mismo sexo sean incluidas en la legislación inmigratoria. Hasta ahora ha recibido firme respaldo de los hispanos liberales.

Los republicanos John McCain y Lindsey Graham, dos de los senadores que trabajan en pos de un proyecto inmigratorio bipartidista, rechazaron la idea de que los inmigrantes homosexuales tengan un lugar en el debate. “Les digo ahora que si cargan esto con cuestiones sociales y temas controversiales entonces van a poner en peligro” la iniciativa, previno McCain.