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EE UU y UE se muestran satisfechos al cierre de tercera ronda de negociaciones

El negociador europeo Ignacio García Bercero subrayó que el acuerdo "busca impulsar nuestras economías, fomentar el crecimiento"

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Los jefes negociadores de Estados Unidos, Dan Mullaney, y la Unión Europea, Ignacio García Bercero, se mostraron "satisfechos" al final de la tercera ronda de conversaciones encaminadas a lograr un "ambicioso" Tratado Transatlántico de Comercio e Inversiones (TTIP).

"Creo que podemos estar muy satisfechos al final de esta tercera ronda de conversaciones. Seguimos en el buen camino para conseguir un ambicioso acuerdo de inversiones y comercio", afirmó García Bercero en la rueda de prensa conjunta a la conclusión de la semana de conversaciones.

El negociador europeo subrayó que el acuerdo "busca impulsar nuestras economías, fomentar el crecimiento y, de manera más importante, crear empleos para europeos y estadounidenses en un momento en el que nuestra economía más lo necesita".

Por su parte, Mullaney destacó que el objetivo es "incrementar la competitividad internacional" de las respectivas economías.

En esta tercera ronda, los equipos negociadores discutieron durante la semana en Washington sobre acceso a mercados, aspectos regulatorios y normativas.

Durante las conversaciones, Mullaney y García Bercero dedicaron un día a reunirse con miembros de sindicatos, gremios y sociedad civil de los sectores de agricultura, ganadería, petroquímica, protección al consumidor y comercio digital.

Todo ello, afirmaron ambos representantes, con el objetivo de recibir sus inquietudes acerca del proceso de negociación y subrayar su "transparencia y apertura".

No obstante, se mantienen elementos polémicos como las cuotas en el sector ganadero (especialmente vaca y cerdo), las normas de comercialización en Europa de organismos genéticamente modificados o las notables diferencias en los estándares de la industria petroquímica a ambos lados del Atlántico.

Asimismo, el programa de protección de inversiones mutuo ha generado controversia en Europa, ya que podría abrir la puerta a disputas en el caso de cambios de legislación, lo que es considerado, por algunas partes, como una amenaza a su soberanía.

Según un estudio de la Cámara de Comercio de EE UU, la eventual aprobación del tratado añadiría 120.000 millones de dólares a los 650.000 millones anuales que en la actualidad genera el comercio bilateral.

El acuerdo, de concretarse, constituiría la mayor zona de libre comercio global, y supondría el 50 % de la actividad económica mundial.