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EE UU: Condena a Ríos Montt es clave para la reconciliación en Guatemala

Efraín Ríos Montt | Foto: AP

Efraín Ríos Montt | Foto: AP

El ex presidente guatemalteco, de 86 años, fue condenado el viernes a un total de 80 años por genocidio y crímenes de lesa humanidad

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Estados Unidos recibió la condena del ex presidente guatemalteco Efraín Ríos Montt por genocidio como una oportunidad de lograr una verdadera reconciliación en Guatemala, declaró este sábado un portavoz del Departamento de Estado.

"Tomamos nota de la decisión de la corte guatemalteca y reafirmamos la importancia de un sistema judicial fuerte y transparente como un componente esencial de una democracia", indicó el portavoz bajo anonimato en un correo electrónico enviado a la AFP.

"Lo vemos como una oportunidad para una reconciliación verdadera en Guatemala, un paso esencial para seguir mirando hacia adelante en Guatemala, como todos esperan", añadió.

Ríos Montt, de 86 años, fue condenado el viernes a un total de 80 años por genocidio y crímenes de lesa humanidad.

El ex dictador, que apeló la condena, ingresó en una prisión de un cuartel militar este sábado, un acontecimiento histórico en un país que gobernó con puño de hierro hace tres décadas.

Junto a Ríos Montt fue juzgado, aunque absuelto, su exjefe de inteligencia militar, José Mauricio Rodríguez.

Ríos Montt fue hallado responsable de 15 masacres a manos del Ejército en las cuales murieron 1.771 indígenas mayas-ixiles en el departamento de Quiché (norte), durante su corto mandato, entre 1982 y 1983.

"En estos momentos es importante recordar que Guatemala no estaba siendo juzgada como país, sino dos individuos", indicó el Departamento de Estado.

El juicio histórico develó que la reconciliación en Guatemala aún es tema pendiente, y revivió heridas de la guerra civil (1960-1996). Agrias discusiones se entablaron entre militares, grupos de derecha y empresarios que niegan que haya habido genocidio en el país, y grupos sociales, académicos y activistas humanitarios que exigían el reconocimiento de que se cometió ese delito.

La organización de defensa de los derechos humanos estadounidense Human Rights Watch saludó la sentencia como una demostración de que "nadie, ni siquiera un ex jefe de Estado, está por encima de la ley".