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Düsseldorf busca consuelo y respuestas

El aeropuerto era testigo de formas distintas de expresar la conmoción general / Agencia

El aeropuerto era testigo de formas distintas de expresar la conmoción general / Agencia

El aeropuerto alemán, que nunca recibió la llegada del vuelo de Germanwings con 150 pasajeros, fue exponente de la búsqueda de consuelo y respuestas en Alemania

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El aeropuerto de Düsseldorf fue exponente de la búsqueda de consuelo y respuestas en Alemania, plasmada en gestos íntimos o en silencios solemnes, en medio de una tragedia que toca muy de cerca al país y a su aerolínea insignia, Lufthansa.

Un minuto de silencio por las 150 víctimas del vuelo 4U9525, con el personal de tierra de la compañía uniformado ante sus mostradores junto a los de su filial Germanwings, recordó poco antes de las 10.00 horas GMT que este miércoles no podía ser una jornada normal, por mucho que las actividades fueran las habituales del aeródromo.

Ya no había pasajeros guardando cola a la espera de ser recolocados por la cancelación de su vuelo, como ocurrió el martes cuando algunos auxiliares se negaron a volar, en medio de la conmoción por la noticia de la tragedia del avión de Germawings.

Tampoco había información de anulaciones ni retrasos en las pantallas de información, pero a esa hora muchas miradas se clavaron en los datos del vuelo de la filial de bajo coste de Lufthansa que debía aterrizar a las 10.55 GMT, procedente de Barcelona.

La misma hora y procedencia de la jornada anterior, y otros pasajeros al día siguiente de la tragedia.

Jóvenes españoles como Mario Rufarte, de 24 años y originario de la comarca de la Vall d'Aran, en Lleida, quien sonreía ante el revuelo de cámaras apostadas esperando a los recién llegados.

"Ha sido un vuelo tranquilo. Ninguna referencia, ni por parte de la tripulación ni de otros pasajeros", explicaba a Efe el joven, quien describía el comportamiento de la tripulación de cabina de "muy amable", pues "nos daban todo lo que pedíamos".

Con una única maleta, el joven acudía a Düsseldorf para pasar una semana de vacaciones -"en compañía", precisó sin más-, mientras a pocos metros de distancia una alemana, Gisela Finkel, aseguraba que no había tenido tentaciones de cancelar.

"Pocos dejan la motocicleta en casa por mucho que todos los días haya accidentes de moto. Volar es más seguro que ir en moto", apuntaba esta mujer, de 68 años de edad y residente en Duisburgo, ciudad vecina de Düsseldorf.

Al minuto de silencio, anunciado por megafonía en alemán y en inglés, y a la llegada de los pasajeros en un vuelo casi idéntico al del día anterior, siguió la comparecencia del presidente de Lufthansa, Carsten Spohr, quien garantizó que la aerolínea "no escatima ni escatimará en seguridad".

Son "los momentos más dramáticos en sesenta años" de historia de la compañía, decía Spohr ante decenas de cámaras de televisión en una conferencia de prensa ante los mostradores de la aerolínea.

Salía así al paso de las múltiples informaciones surgidas, en medios alemanes y españoles, acerca de los problemas técnicos registrados un día antes de la tragedia en el Airbus de Germanwings siniestrado.

Lo prioritario es la atención a las víctimas, aseguraba de modo que reproducía así lo que en estos dos días ha sido el mensaje político lanzado desde Berlín y por la canciller alemana, Angela Merkel.

Las investigaciones están en manos de las autoridades francesas, en cooperación con la aerolínea, y habrá que esperar a sus conclusiones, dijo Spohr acompañado del presidente de Germanwings, Thomas Winkelmann, quien poco antes había informado de que la cifra de víctimas de nacionalidad alemana era de 72 personas.

A unos metros de la conferencia de prensa, decenas de flores, mensajes de condolencia en distintos idiomas y velas encendidas recordaban la tragedia, depositadas de forma espontánea junto a una columna por ciudadanos comunes en recuerdo de las víctimas.

El aeropuerto era testigo de formas distintas de expresar la conmoción general, mientras en una zona VIP herméticamente resguardada de los medios o de miradas ajenas los equipos de asistencia mantenían un retén de atención a los allegados de las víctimas.

Algunos de ellos estarán mañana, jueves, en el lugar de la catástrofe, en los vuelos organizados por Lufthansa, con salida de Düsseldorf y de Barcelona, según anunció Spohr.

Mientras tanto, en la población de Haltern am See, a unos 90 kilómetros, crecía el mar de flores, velas encendidas y mensajes de dolor y despedida por los 16 muchachos de su escuela, muertos junto a dos profesoras en el vuelo de regreso de su semana de intercambio en Llinars del Vallés (provincia de Barcelona).