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Diplomáticos de la OEA fueron reacios a acciones más contundentes contra situación en Venezuela

Embajador de Venezuela ante la OEA Bernardo Álvarez en sesión de Consejo Permanente | Foto: EFE

Embajador de Venezuela ante la OEA Bernardo Álvarez en sesión de Consejo Permanente | Foto: EFE

Resolución del Consejo Permanente se niega a considerar el llamado del secretario general de la OEA para que se garantice el referéndum revocatorio este año

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Diplomáticos de Latinoamérica y el Caribe mostraron su renuencia a tomar medidas punitivas contra uno de los suyos, y se negaron el miércoles a apoyar al jefe de la Organización de Estados Americanos en su cara a cara con el gobierno venezolano, reseñó el Nuevo Herald en su crónica de la sesión extraordinaria de este miércoles.

Contó que aliados del atribulado presidente venezolano Nicolás Maduro bloquearon toda moción que se pareciera remotamente al llamado del secretario general de la OEA Luis Almagro para que Maduro fije un referéndum de destitución que pueda resultar en la pérdida del poder por su parte.

Fue una muestra vertiginosa de la persistente vacilación de la región en cuanto a enfrentarse a esa nación rica en petróleo.

Luego de un día entero de discusiones, los representantes de las naciones del Hemisferio Occidental pasaron trabajo incluso para llegar a un acuerdo mucho más suave que llamaría a un mayor diálogo entre la administración de Maduro y su oposición. Eso está muy lejos del llamado anterior de Almagro esta semana a hacer “cambios inmediatos” frente a una crisis económica y humanitaria que empeora cada vez más.

Diplomáticos dijeron que reconocían el sufrimiento del pueblo venezolano, pero que también reconocían la soberanía de su gobierno.

“Lo que estamos tratando de conseguir es complementar esfuerzos que ya se están haciendo en diferentes niveles”, dijo el embajador mexicano Luis Alfonso de Alba Góngora. “México es un país tradicional que ha estado siempre firmemente de parte de la soberanía y la no intervención”.

El gobierno venezolano y sus aliados, incluyendo a Bolivia y Nicaragua, trataron de impedir todo tipo de votación. Alegaron, entre otras cosas, que Venezuela no había participado en las conversaciones informales para llegar a la declaración.

“Si ustedes quieren apoyar a Venezuela, lo primero que tienen que hacer es apoyar a sus autoridades –su gobierno legítimo y constitucional– porque en Venezuela existe un gobierno legítimo y constitucional”, dijo Bernardo Álvarez, el embajador venezolano.

Algunas naciones, incluyendo Canadá y Estados Unidos, indicaron que preferirían una declaración más fuerte que se centre en los derechos humanos, pero que en aras de un compromiso apoyarían una declaración menos enérgica.

“Seguimos llamando al gobierno venezolano a que ponga en libertad a los que ha encarcelado y perseguido por sus creencias políticas, incluyendo al líder de la oposición Leopoldo López ”, dijo Michael Fitzpatrick, embajador interino de EE UU ante la OEA.

Una declaración menos enérgica tuvo el apoyo público de más de 20 naciones. Pero aunque solamente se necesitaban 18 votos, no se había llamado a votación a las 5 de la tarde, mientras los miembros trataban de conseguir un consenso, lo cual es tradicional en la organización.

La propuesta de declaración brindaba apoyo a que en las conversaciones entre el gobierno venezolano y la oposición sirviera como mediador el ex presidente de gobierno de España José Luis Rodríguez Zapatero y los ex presidentes Leonel Fernández de la República Dominicana y Martín Torrijos de Panamá.

Almagro trató de conseguir una intervención mucho más enérgica. En un informe de 132 páginas que dio a conocer el martes, Almagro sostuvo que Maduro tenía que permitir un referéndum para fines de este año que podría resultar en la deposición del presidente venezolano.

La declaración que estaba siendo considerada el miércoles no hacía mención específica alguna del referéndum.

Incluso un pasaje que llamaba a tomar iniciativas que “puedan conducir, de acuerdo con el respeto pleno a los derechos humanos, a la resolución oportuna y efectiva de las diferencias y la consolidación de la democracia representativa” probó ser controversial.

“Existe además algo que se llama los derechos del estado, además de los derechos humanos y civiles”, dijo Ronald Michael Sanders, embajador de Antigua y Barbuda, quien quería que se eliminara esa línea de la declaración. “Y los derechos del estado también tienen que respetarse”.

Al final solo Paraguay se abstuvo de aprobar la resolución.